En una medida que provocó alarma y elevó el clima de fuerte tensión que vive la región, el gobierno de Turquía pidió ayer al Parlamento permiso para lanzar una ofensiva militar contra rebeldes kurdos en el vecino Irak, lo que desató una dura advertencia de Estados Unidos y empujó el precio del petróleo a niveles récord. El temor a que el inminente operativo militar abra un nuevo frente de conflicto en un país ya arrasado por la guerra y afecte el suministro de crudo de Irak -que tiene las terceras reservas del mundo- empujó el precio del barril en Nueva York a 86 dólares, un nuevo máximo histórico en ese mercado. El objetivo del gobierno turco es eliminar las bases de los separatistas kurdos que realizan ataques en Turquía y, según Ankara, buscan refugio en el norte de Irak.
La ofensiva turca amenaza con dañar las relaciones entre Turquía y Estados Unidos, dos importantes aliados que están enfrentados en una grave crisis diplomática tras la aprobación, en el Congreso norteamericano, de una resolución que declaró "genocidio" la matanza de armenios a manos del Imperio Otomano, a principios del siglo XX. En respuesta a esa medida, duramente criticada por los turcos, Ankara llamó a consultas a su embajador en Washington la semana pasada y amenazó a la Casa Blanca con cortar el vital apoyo logístico que brinda a las tropas estadounidenses en Medio Oriente. Según los analistas, el enojo de Turquía ante la resolución legislativa también la lleva a mostrarse poco receptiva a las advertencias de Estados Unidos contra la operación unilateral en Irak. Washington, que cree que la iniciativa podría sembrar caos en una de las zonas más pacíficas de Irak, instó ayer nuevamente a Ankara a "mostrar contención ante cualquier acción potencialmente desestabilizadora". Fue el llamado más explícito de la Casa Blanca a su aliado desde que Ankara anunció que estaba preparando una intervención en Irak.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario