jueves, octubre 25, 2007

Los sondeos indican que no habría segunda vuelta en las presidenciales argentinas del domingo

La primera dama Cristina Fernández de Kirchner se impondría holgadamente a su inmediata seguidora, la abogada Elisa Carrió. Los indecisos oscilan entre el 12 y el 16 por ciento, pero no hay encuestador en su sano juicio que vaticine una segunda vuelta, salvo los nóbeles sondeos de la Universidad Interamericana, que muestran a la opositora Carrió en ascenso y peleando el ingreso a la segunda vuelta. El resto, todos vaticinas un triunfo por más de 30 puntos de la oficialista Cristina Kirchner, quien ayer en entrevistas radiales comenzó a brindar algunas pautas de su ideario y de los que será su gobierno.

A Cristina no le gusta que la comparen con sus admiradas Hillary Clinton y Eva Duarte, y adelantó que habrá una muy buena relación con Estados Unidos. "Debiera haber un gran error de los sondeos y que el número de indecisos se vuelque en un 90 por ciento hacia la candidatura de Carrió (a la que todos dan en segundo lugar) para que se perfilará un escenario de segunda vuelta", explica Fabián Perentchonknick, de la consultora Poliarquía, la que dio, hasta el pasado viernes, un 42 por ciento de intención de voto a la primera dama, con una proyección de 49 puntos.

Para Ricardo Rouvier, director de Rouvier y Asociados, un escenario como el que dibujan en Poliarquía "equivaldría a una sorpresa para la oposición, un duro golpe para el gobierno y para los encuestadores, que tendríamos que suicidarnos en masa". Tanto uno como otro encuestador aseguran que finalmente y como a lo largo de toda la campaña, Cristina K obtendría entre un 41 y un 49 por ciento de los votos. En segundo lugar se ubica Carrió con un margen que va de los 20 al 22 por ciento; el ex ministro Roberto Lavagna, entre 14 y 18; y cierran el pelotón el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Sáa, y el derechista Ricardo López Murphy, con escasos porcentajes. Para los expertos, Carrió mide mejor en los sectores medios urbanos justo donde la gente no espera un cambio de gobierno pero posee un mayor nivel de información. Y así, allí estuvo enfocada en los últimos días la campaña del oficialismo: a mejorar la performance en la Capital Federal (donde en agosto sufrió una dura derrota a manos de la derecha); en Santa Fe (donde ganaron los socialistas) y en Córdoba, donde el fantasma del fraude con la Casa Rosada (sede del Ejecutivo) haciéndose la vista gorda merodea una estrepitosa caída de Cristina.
Hoy serán los cierres de campaña. Cristina eligió el muy popular y tradicionalmente peronista La Matanza. Más precisamente en el mercado Central de frutas y verduras, con una concentración donde se espera haga lo que no hizo en esta campaña electoral donde se limitó a administrar su ventaja: dé algunos lineamientos de lo que sería su gobierno.

Carrió y su coalición Cívica, en cambio, se concentrarán en la Costanera porteña; y Lavagna hará su último recorrido por el Gran Buenos Aires. Será la última ocasión de ver algo de proselitismo en una campaña donde todos los actores parecen coincidir con los encuestadores: principalmente en los opositores y su ampulosa resignación de que no hará falta una segunda vuelta. Aún cuando los votos están hechos para ser contados.

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