En una nueva jornada de violencia e intolerancia, los sectores sociales afines al gobierno del presidente Evo Morales impusieron ayer en La Paz y Sucre, la presión como la vía para la reinstalación de la Asamblea Constituyente y la aprobación de la Renta Dignidad por el Senado. La suspensión, ayer, una vez más y sin fecha, de la plenaria de la Asamblea Constituyente por "falta de garantías" y la "clausura" simbólica del Senado Nacional, parecieran que responden a una estrategia del Movimiento Al Socialismo (MAS) y sus bases en la nueva pulseta que libra con sus opositores. El objetivo sería primero asegurar hoy la continuidad del cónclave y luego, apuntar con todo, contra el Senado, a partir del lunes que está previsto que llegue la marcha campesina que se dirige a la sede de gobierno y de más de 20 mil cocaleros de Los Yungas de La Paz. Durante un foro académico celebrado la noche del martes, el vicepresidente Álvaro García Linera vaticinó este escenario. Dijo que la polarización social y política podría agudizarse en Bolivia hasta llegar a un punto de "bifurcación", y que ese momento "está más cerca de lo que parece". Agregó que la disyuntiva es que el "nuevo estado se consolide" y las fuerzas conservadoras se "reacomoden gradualmente"; o por el contrario, éstas fuerzas se rearticulen y presionen para "volver atrás". En su opinión ese dilema crea tensiones.

Universitarios obligan a campesinos a desalojar las instalaciones de la Universidad Pedagógica Mariscal Sucre, ayer. El Deber
En este marco, alteños, chapareños, tarijeños de zonas altas, campesinos de San Julián, aymaras de Oruro y campesinos del norte de Chuquisaca comenzarán desde hoy a estrangular a Sucre. Así lo anuncian dirigentes y asesores del Movimiento Al Socialismo, y líderes alteños como Roberto de la Cruz. La primera señal será el cierre total de los accesos a la ciudad. Así lo anunció Juan Picha, ejecutivo de la Federación de Trabajadores de los Pueblos Originarios de Chuquisaca (Futpoch), que aseguró que el bloqueo a la ciudad será indefinido y tiene como objetivo dejar sin alimentos a la ciudad. Todo estalló en la mañana, cuando buena parte de los estudiantes de la Universidad Pedagógica Mariscal Sucre expulsaron a los campesinos de Potosí y Oruro que pernoctaban en el edificio de la casa de estudio. "Echaron a nuestros compañeros como a animales a la calle y en plena lluvia", dijo Picha. Mientras en Sucre se suscitaban esos acontecimientos, en la sede de gobierno, una masiva concentración de alteños en defensa de la Asamblea Constituyente, la Renta Dignidad y contra la capitalidad plena demandada por Sucre, instalaba un cartel en las puertas del Parlamento con el rótulo "Senado cerrado" y procedía a la quema de muñecos que representaban a parlamentarios de Podemos. La caminata estuvo encabezada por la Central Obrera Regional de El Alto, La Federación de Juntas de Vecinos de El Alto (Fejuve), La Federación de Padres de Familia, El alcalde municpal de El Alto, Fannor Nava, El vicepresidente del Concejo Municipal, Roberto de la Cruz, entre otras organizaciones vivas de El Alto. Desde las 08:00, aproximadamente 20 mil personas en dos grandes bloques descendieron de El Alto por la avenida Naciones Unidas, el cementerio, la calle Pando, avenida Montes para luego dirigirse a la plaza Murillo y clausuraron simbólicamente el Congreso. En un ampliado la semana pasada la COR, Fejuve y organizaciones sociales de El Alto determinaron marchar a la sede de gobierno en defensa del Bono Dignidad y también dirigirse a la Sucre para defender la Asamblea Constituyente.


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