El de ayer fue un día raro en la Venezuela de Hugo Chávez. Por primera vez en nueve años, el líder mediático y omnipresente quedó casi en un segundo plano, en medio de una guerra de nombres sobre su posible sucesor. Después de meses en los que Venezuela y el mundo se hicieron a la idea de que Chávez se quedaría para siempre, el rechazo a su reelección ilimitada desató una ola de especulaciones sobre su reemplazante, algo que hasta hace poco era impensable. En ese contexto, el mandatario tendrá que hacer frente a partir de ahora a una lucha en el interior del chavismo en busca de su sucesor; los analistas prevén que será feroz. Ese no es el único desafío que tendrá que atender Chávez. Con su voto, los venezolanos no sólo dijeron que no a su polémica reforma constitucional, sino que impusieron al mandatario un claro límite de acción para los cinco años que le quedan al frente del gobierno. Aunque todavía mantiene una importante cuota de poder -que, entre otras cosas, le permitiría imponer algunas de sus reformas por decreto-, el nuevo clima político que hay en Venezuela podría forzar a Chávez a reconsiderar todo su proyecto político y pensar dos veces antes de tomar sus decisiones.
El presidente enfrentará a una todavía heterogénea pero renovada oposición, que con el impulso del resultado de anteayer podría aglutinarse y representar una verdadera alternativa al chavismo (ver Pág. 4). Y tendrá que hacerlo después de haber perdido un importante capital político dentro de la base chavista, como lo demostró el resultado de anteayer. Un resultado que, además, plantea un serio cuestionamiento al liderazgo que el mandatario busca en el continente. Ante el desafío de buscar a su sucesor, se descuenta que Chávez elegirá a alguien que continúe su proyecto político. "La primera hipótesis es que el sucesor va a salir del círculo íntimo del presidente", dijo a LA NACION Luis Alberto Buttó, analista político e historiador de la Universidad Simón Bolívar. "Pero también podría ser un outsider [marginal] que se identificara con el proyecto del mandatario, pero que, a los ojos del electorado, parezca alejado de un gobierno que dentro de cinco años habrá acumulado un gran desgaste." Otra incógnita es si se tratará de un militar, como Chávez, o de un civil.
Los sucesores
Entre los nombres que más se oyen como eventuales candidatos a suceder al presidente dentro del chavismo está Diosdado Cabello, un militar retirado que participó junto con Chávez en el intento de golpe de Estado de 1992 contra Carlos Andrés Pérez y que fue presidente interino durante algunas horas tras la asonada de 2002. Cabello es actualmente el gobernador del estado de Miranda. Otros dos militares retirados que participaron en el golpe fallido de 1992 figuran entre los favoritos: Jesse Chacón, actual ministro de Telecomunicaciones, y el diputado Francisco Ameliach. Entre los civiles, algunos de los eventuales candidatos podrían ser el periodista y actual alcalde de Caracas, Juan Barreto; el vicepresidente del país, Jorge Rodríguez, y su antecesor, José Vicente Rangel. "Este abanico tan grande de opciones puede desatar una verdadera carnicería dentro del chavismo", dijo a LA NACION Héctor Faúndes, profesor de la Universidad Central de Venezuela, que agregó que muchos de esos dirigentes llegaron a donde están gracias a Chávez y les podría resultar muy difícil construir un liderazgo propio. Además de la "lucha por el bastón", como la denominaron ayer algunos medios, el otro desafío de Chávez después del referéndum será reencaminar su proyecto político. El mayoritario rechazo en las urnas puso un límite a ese proyecto y lo obligará a repensar todo su modelo revolucionario, con el que quiere instalar en Venezuela el "socialismo del siglo XXI".


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