El presidente de Bolivia, el izquierdista Evo Morales, y los gobernadores opositores negociaban a última hora de ayer buscando alcanzar un acuerdo de unidad nacional, con el cual poner fin a una crisis política que amenaza dividir al país. La vida política de la nación sudamericana sufrió vaivenes desde que cuatro de sus nueve provincias se autoproclamaron autónomas el mes último, en protesta por el borrador de una nueva constitución aprobado por los aliados de Morales. En lo que se espera sea una reunión maratónica, el jefe de gabinete de Morales, Juan Ramón Quintana, dijo que el Gobierno ofrecería revisar la constitución para legalizar algunas de las demandas provinciales de autonomía. Quintana señaló también que ambas partes necesitaban llegar a un arreglo sobre el espinoso tema de cómo compartir los lucrativos ingresos provenientes de las exportaciones de gas natural. Rubén Costas, prefecto (gobernador) de la provincia de Santa Cruz y uno de los líderes de la oposición, expresó que el Gobierno debía ser flexible o se arriesgaba a perder más apoyo. "Queremos un acuerdo nacional para el país. Veamos si el presidente tiene la voluntad política de revisar la constitución", declaró el líder opositor.
El borrador de la nueva constitución se votará este año en referendum para ser aprobado. También se han planeado referendos separados sobre el mandato de Morales y de los prefectos provinciales, y a través de ellos se dará a los bolivianos la posibilidad de revocar esos mandatos. Los críticos de la nueva carta magna dicen que carece de legitimidad porque los aliados de Morales la aprobaron en la Asamblea Constituyente a fines del año pasado durante un boicot de los representantes opositores.


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