Es probable que Paolo Rocca, presidente de Techint, y Daniel Novegil, CEO de Ternium, lleguen hoy mismo a Caracas. Anoche, Luis Betnaza, director de Asuntos Corporativos del grupo, se encontró en la Casa Rosada con la presidenta Cristina Kirchner y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, para pedirles apoyo político en el conflicto con el gobierno venezolano, que anunció la reestatización de Sidor, controlada por Techint.
El grupo industrial más importante de la Argentina está realmente alarmado: la ofensiva del presidente venezolano, Hugo Chávez, no parece ser, como otras veces, una simple amenaza. "No es chiste, va en serio", dijo anoche a LA NACION un ejecutivo con años de militancia en la Unión Industrial Argentina (UIA). En la entidad fabril están casi más inquietos que en la propia Techint. Un puñado de pymes satélites soñaban, desde hacía algunos años, con instalarse en Venezuela gracias a la empresa de los Rocca y a la familiaridad de los Kirchner con el principal ocupante del Palacio de Miraflores. Lo mostraron, en las últimas horas, varias llamadas nerviosas de pequeños empresarios a la sede de la UIA.
La apuesta de Techint, como siempre lo ha hecho, no es pequeña: el grupo pretende que Cristina Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil, intercedan ante Chávez. Techint y la brasileña Usiminas son socias en Ternium. Las gestiones se harán, entonces, en ambas naciones del Mercosur.
La situación sigue sin ser tranquilizadora en Caracas. Ayer, desde el gobierno chavista seguían ratificando, en voz baja, la pretensión de estatización que hicieron pública el miércoles pasado. Lo proclamó, por ejemplo, Rodolfo Sanz, ministro de Industrias Básicas, ante periodistas venezolanos.
Siga leyendo el artículo del diario La Nación de Buenos Aires
El grupo industrial más importante de la Argentina está realmente alarmado: la ofensiva del presidente venezolano, Hugo Chávez, no parece ser, como otras veces, una simple amenaza. "No es chiste, va en serio", dijo anoche a LA NACION un ejecutivo con años de militancia en la Unión Industrial Argentina (UIA). En la entidad fabril están casi más inquietos que en la propia Techint. Un puñado de pymes satélites soñaban, desde hacía algunos años, con instalarse en Venezuela gracias a la empresa de los Rocca y a la familiaridad de los Kirchner con el principal ocupante del Palacio de Miraflores. Lo mostraron, en las últimas horas, varias llamadas nerviosas de pequeños empresarios a la sede de la UIA.
La apuesta de Techint, como siempre lo ha hecho, no es pequeña: el grupo pretende que Cristina Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil, intercedan ante Chávez. Techint y la brasileña Usiminas son socias en Ternium. Las gestiones se harán, entonces, en ambas naciones del Mercosur.
La situación sigue sin ser tranquilizadora en Caracas. Ayer, desde el gobierno chavista seguían ratificando, en voz baja, la pretensión de estatización que hicieron pública el miércoles pasado. Lo proclamó, por ejemplo, Rodolfo Sanz, ministro de Industrias Básicas, ante periodistas venezolanos.
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