Intensa volatilidad en los mercados bursátiles de todo el mundo. La preocupación aumenta entre los inversores tras conocerse los nuevos detalles de la intervención estatal en la banca europea, con planes de nacionalización temporal de activos financieros europeos, como el británico, y otros fondos de ayuda a bancos y cajas de ahorros como el español, además de la ampliación de las garantías mínimas sobre los depósitos bancarios de 20.000 a 50.000 euros, aunque en España el mínimo será de 100.000 euros.
Crisis global. En las fuertes pérdidas de los parqués europeos y asiáticos pesa más el hundimiento del lunes que el 'ligero' rebote del martes. Las medidas adoptadas para solventar la crisis bancaria del 'Viejo Continente' no han servido para evitar que en la otra orilla del Atlántico cundiese el pesimismo. Wall Street cerró antes de esta sesión con una caída del índice Dow Jones del 5,11%.
Tanto el Ibex (-380.2 / -3.5%), con más de una docena de valores que tocaban mínimos intradiarios de este año, como el Índice General de la Bolsa (-55.27 / -4.74%) se tiñen de rojo. Pero no son los únicos el resto de mercados europeos también se hunde, entre ellos el DAX (-250.61 / -4.7%) alemán, el CAC (-144.5 / -3.87%) francés y el FTSE (-195.9 / -8.7%) británico.
A los planes de ayuda para las entidades financieras de España y Reino Unido se sumará otro en Italia. El Gobierno del país transalpino ha convocado un consejo de ministros extraordinario para aprobar "medidas de urgencia que garanticen la estabilidad de los bancos y los ahorros". El mercado bursátil italiano, el Mibtel, caía arrastrado por la inercia del desplome bursátil global.
La crisis bancaria ha saltado definitivamente de Norteamérica a Europa. Hasta hace unas semanas, casos como la bancarrota de la entidad hipotecaria británica Northern Rock eran aislados. Sin embargo, una oleada de nacionalizaciones ha cruzado el continente.
En Reino Unido, Bradford & Bingley ha sido intervenido por el Estado británico, incluyendo la venta de parte de éste al Banco Santander. Un caso parecido al de Fortis, troceado entre BNP Paribas y el Benelux.
Mientras, Estados Unidos vive su propia crisis. Las duras negociaciones en el Congreso para aprobar el plan de rescate financiero de Bush provocaron hace una semana nuevos desplomes en Wall Street ante el pesimismo de que no fuera aprobado. La aprobación final del proyecto no logró calmar a los inversores.
Por si fuera poco, tras la desaparición de la banca de inversión, los pocos bancos fuertes que quedan siguen disputándose los restos de los demás, como es el caso de Wachovia y la pugna entre Citigroup y Wells Fargo.
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Crisis global. En las fuertes pérdidas de los parqués europeos y asiáticos pesa más el hundimiento del lunes que el 'ligero' rebote del martes. Las medidas adoptadas para solventar la crisis bancaria del 'Viejo Continente' no han servido para evitar que en la otra orilla del Atlántico cundiese el pesimismo. Wall Street cerró antes de esta sesión con una caída del índice Dow Jones del 5,11%.
Tanto el Ibex (-380.2 / -3.5%), con más de una docena de valores que tocaban mínimos intradiarios de este año, como el Índice General de la Bolsa (-55.27 / -4.74%) se tiñen de rojo. Pero no son los únicos el resto de mercados europeos también se hunde, entre ellos el DAX (-250.61 / -4.7%) alemán, el CAC (-144.5 / -3.87%) francés y el FTSE (-195.9 / -8.7%) británico.
A los planes de ayuda para las entidades financieras de España y Reino Unido se sumará otro en Italia. El Gobierno del país transalpino ha convocado un consejo de ministros extraordinario para aprobar "medidas de urgencia que garanticen la estabilidad de los bancos y los ahorros". El mercado bursátil italiano, el Mibtel, caía arrastrado por la inercia del desplome bursátil global.
La crisis bancaria ha saltado definitivamente de Norteamérica a Europa. Hasta hace unas semanas, casos como la bancarrota de la entidad hipotecaria británica Northern Rock eran aislados. Sin embargo, una oleada de nacionalizaciones ha cruzado el continente.
En Reino Unido, Bradford & Bingley ha sido intervenido por el Estado británico, incluyendo la venta de parte de éste al Banco Santander. Un caso parecido al de Fortis, troceado entre BNP Paribas y el Benelux.
Mientras, Estados Unidos vive su propia crisis. Las duras negociaciones en el Congreso para aprobar el plan de rescate financiero de Bush provocaron hace una semana nuevos desplomes en Wall Street ante el pesimismo de que no fuera aprobado. La aprobación final del proyecto no logró calmar a los inversores.
Por si fuera poco, tras la desaparición de la banca de inversión, los pocos bancos fuertes que quedan siguen disputándose los restos de los demás, como es el caso de Wachovia y la pugna entre Citigroup y Wells Fargo.
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