jueves, octubre 09, 2008

Obama se encarrila

Luego del segundo debate presidencial del martes en Estados Unidos, varias tendencias quedaron claras y confirmadas. En primer lugar, la situación económica -que ocupó parte del primer debate supuestamente dedicado a la política exterior- no sólo es el primer tema en la agenda de campaña, sino que ha inclinado la balanza a favor del candidato demócrata, Barack Obama, con cinco puntos de ventaja en las encuestas más frescas.

La debacle en Wall Street, la incertidumbre de los mercados y los alarmantes resultados en empleo y vivienda tienen a los votantes estadounidenses concentrados en elegir un líder que le cambie el rumbo a la economía. La campaña demócrata cabalga sobre la mayor confianza del electorado en la capacidad de Obama de resolver la crisis.

Segundo, el desempeño del aspirante republicano John McCain en el debate no logró quebrar esa confianza ni superar en propuestas la plataforma de Obama. En un debate más bien apagado y sin grandes errores, ambos candidatos fueron cautelosos y se apegaron a sus libretos previsibles. Estrategia que perjudica la campaña republicana, necesitada de un cambio rápido en las tendencias electorales que hoy la tienen como perdedora en las urnas.

Un tercer aspecto son los estilos de campaña. Este segundo debate vino precedido de un recrudecimiento de la estrategia de ataques personales de los republicanos contra Obama. En particular, la acusación de la candidata vicepresidencial Sarah Palin sobre los supuestos nexos del senador afroamericano con Bill Ayers, líder de un grupo radical de los sesenta. No obstante, la sistemática campaña negativa de McCain y Palin contra la juventud, inexperiencia y elitismo de Obama -herramienta tradicional de los políticos republicanos- no se ha traducido hasta ahora en más puntos en las encuestas.

A McCain se le están acabando el tiempo y las estrategias para repuntar a tres semanas del 4 de noviembre, día de elecciones. Los demócratas, por su parte, no sólo han sido disciplinados en el mensaje, tras ocho años en la oposición, sino que han empezado a cosechar puntos en estados tradicionalmente conservadores y decisivos como Florida, Ohio y Virginia. Todo parece indicar que el mapa político no será lo único que cambie pronto en Washington: cada vez es más cierto que también cambiará la filiación política y ética del inquilino de la Casa Blanca y que este inquilino será Obama.

Fuente: Editorial del diario El Tiempo de Bogota

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