"Benedicto XVI, en nombre del Estado de Israel le doy la bienvenida y le ofrezco una bendición a su llegada: la paz". Con esas palabras, pronunciadas en hebreo, el presidente de Israel, Simon Peres, ha acogido a su llegada a Tel Aviv al Papa alemán que en su adolescencia estuvo en las Juventudes Hitlerianas.
El Pontífice aterrizó a las 10.30 en Tel Aviv, en su primera visita al estado judío desde que hace cuatro años comenzara su Papado. En el aeropuerto le esperaban, con caras serias y gestos cirscunpectos, Simon Peres, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu. Estaba previsto que en la comitiva para darle la bienvenida estuviera también el presidente del Parlamento israelí, Reuven Rivlin, del Likud. Pero en el último momento éste decidió no acudir y mostrar así su oposición a la visita de Benedicto XVI.
En sus primeras declaraciones en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv el Papa insinuó su apoyo a la solución de dos Estados, israelí y palestino, para poner fin al conflicto de Oriente Próximo, una opción que no concuerda con la del nuevo Gobierno israelí de Benjamín Netanhayu.
El Papa, con aspecto algo cansado, insistía pocos minutos después de su llegada a Israel el objetivo de su viaje a Tierra Santa: "Vengo para rezar en los lugares santos, para rezar en modo especial por la paz, aseguraba en su primer discurso en suelo israelí, pronunciado en el aeropuerto de Tel Aviv".
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El Pontífice aterrizó a las 10.30 en Tel Aviv, en su primera visita al estado judío desde que hace cuatro años comenzara su Papado. En el aeropuerto le esperaban, con caras serias y gestos cirscunpectos, Simon Peres, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu. Estaba previsto que en la comitiva para darle la bienvenida estuviera también el presidente del Parlamento israelí, Reuven Rivlin, del Likud. Pero en el último momento éste decidió no acudir y mostrar así su oposición a la visita de Benedicto XVI.
En sus primeras declaraciones en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv el Papa insinuó su apoyo a la solución de dos Estados, israelí y palestino, para poner fin al conflicto de Oriente Próximo, una opción que no concuerda con la del nuevo Gobierno israelí de Benjamín Netanhayu.
El Papa, con aspecto algo cansado, insistía pocos minutos después de su llegada a Israel el objetivo de su viaje a Tierra Santa: "Vengo para rezar en los lugares santos, para rezar en modo especial por la paz, aseguraba en su primer discurso en suelo israelí, pronunciado en el aeropuerto de Tel Aviv".
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