Tras un significativo paso en día de ayer por Cisjordania, en el que condenó el muro que divide a esos territorios, el papa Benedicto XVI instó a los cristianos y musulmanes de Nazaret a "rechazar el poder destructivo del odio y el prejuicio", en una misa masiva al aire libre celebrada en el Monte del Precipicio, en el anteúltimo día de su visita a Tierra Santa.
"Invito (...) a edificar puentes, a hallar una pacífica convivencia. Que cada uno rechace el poder destructivo del odio y el prejuicio, que matan el alma humana más que al cuerpo", clamó ante unas 40.000 personas durante la misa más concurrida que ha oficiado desde que inició su visita a Israel.
El Papa viajó en helicóptero de Jerusalén a Nazaret, la mayor ciudad árabe de Israel con cerca de 60.000 habitantes, que cuenta con un 30% de cristianos, donde según la tradición vivió Jesús. Unas 40.000 personas se congregaron en el Monte del Precipicio, el lugar en el que, según los Evangelios, la muchedumbre furiosa intentó arrojar a Jesús al abismo.
"Desafortunadamente en estos últimos años las tensiones han afectado las relaciones entre cristianos y musulmanes", reconoció el jefe de la Iglesia católica. "Invito a las personas de buena voluntad de las dos comunidades a reparar los daños causados" y a trabajar para "edificar puentes y encontrar la manera de llegar a una pacífica coexistencia", destacó.
La familia. Asimismo, Benedicto XVI defendió la indisolubilidad del matrimonio y pidió a los gobiernos que apoyen a la familia, como "pilar básico de la sociedad" en su misión educadora y para que pueda "vivir y florecer en condiciones de dignidad". El Papa exigió también que se reconozca y respete la dignidad de la mujer, "así como su carisma y talento".
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"Invito (...) a edificar puentes, a hallar una pacífica convivencia. Que cada uno rechace el poder destructivo del odio y el prejuicio, que matan el alma humana más que al cuerpo", clamó ante unas 40.000 personas durante la misa más concurrida que ha oficiado desde que inició su visita a Israel.
El Papa viajó en helicóptero de Jerusalén a Nazaret, la mayor ciudad árabe de Israel con cerca de 60.000 habitantes, que cuenta con un 30% de cristianos, donde según la tradición vivió Jesús. Unas 40.000 personas se congregaron en el Monte del Precipicio, el lugar en el que, según los Evangelios, la muchedumbre furiosa intentó arrojar a Jesús al abismo.
"Desafortunadamente en estos últimos años las tensiones han afectado las relaciones entre cristianos y musulmanes", reconoció el jefe de la Iglesia católica. "Invito a las personas de buena voluntad de las dos comunidades a reparar los daños causados" y a trabajar para "edificar puentes y encontrar la manera de llegar a una pacífica coexistencia", destacó.
La familia. Asimismo, Benedicto XVI defendió la indisolubilidad del matrimonio y pidió a los gobiernos que apoyen a la familia, como "pilar básico de la sociedad" en su misión educadora y para que pueda "vivir y florecer en condiciones de dignidad". El Papa exigió también que se reconozca y respete la dignidad de la mujer, "así como su carisma y talento".
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