El mensaje de Lula nos atañe tanto como a los brasileños. Es de esperar que los candidatos lo tomen en cuenta y digan algo al respecto. El pasado domingo, con motivo de celebrarse el aniversario 187 de la Independencia de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, dirigió a su país un mensaje cuyo contenido nos atañe muy directamente a todos los bolivianos. Es que el tema central de su discurso fue el hallazgo de inmensas reservas de petróleo y gas en pre-sal (a grandes profundidades), las que colocarán a su país entre los primeros del mundo en cuanto a la posesión de ese recurso natural.
El mensaje de Lula nos debe interesar por una doble razón. Primero, porque confirma lo que ya se veía venir: Brasil ya no necesita el gas boliviano. Y segundo, porque aunque de manera indirecta, se refirió a nuestro país como un ejemplo de lo que no se debe hacer. “Nuestro deber es garantizar que esa riqueza no escape de nuestras manos, buscar los medios más eficientes para explorarla y modernizar las leyes para no repetir los errores de otros países”, dijo, en clara alusión a Bolivia y Venezuela.
Al explicar lo que el pre-sal significa para el futuro brasileño, Lula afirmó que es uno de los más grandes descubrimientos de todos los tiempos. Y aunque aún no se puede decir con exactitud cuántos miles de millones de barriles de petróleo contiene, “puedo garantizar, con toda certeza, que va a situar a Brasil entre los países con las mayores reservas de petróleo y gas en el mundo”, afirmó.
Pero el mayor énfasis de su discurso no estuvo en el anuncio de la buena noticia, sino en la urgente necesidad de tomar las medidas necesarias para impedir “que cualquier gobernante imprudente gaste estos recursos”. “La historia ha demostrado que la riqueza del petróleo es un arma de doble filo. Cuando se utiliza bien, trae progreso para el pueblo. Al mal explotarlo, trae el conflicto, los residuos, la agresión al medio ambiente, la desorganización de la economía y los privilegios para unos pocos. Así, algunos países pobres, ricos en petróleo, no pudieron nunca salir de la pobreza”, sostuvo.
Siga leyendo el editorial del diario Los Tiempos de Cochabamba, Bolivia
El mensaje de Lula nos debe interesar por una doble razón. Primero, porque confirma lo que ya se veía venir: Brasil ya no necesita el gas boliviano. Y segundo, porque aunque de manera indirecta, se refirió a nuestro país como un ejemplo de lo que no se debe hacer. “Nuestro deber es garantizar que esa riqueza no escape de nuestras manos, buscar los medios más eficientes para explorarla y modernizar las leyes para no repetir los errores de otros países”, dijo, en clara alusión a Bolivia y Venezuela.
Al explicar lo que el pre-sal significa para el futuro brasileño, Lula afirmó que es uno de los más grandes descubrimientos de todos los tiempos. Y aunque aún no se puede decir con exactitud cuántos miles de millones de barriles de petróleo contiene, “puedo garantizar, con toda certeza, que va a situar a Brasil entre los países con las mayores reservas de petróleo y gas en el mundo”, afirmó.
Pero el mayor énfasis de su discurso no estuvo en el anuncio de la buena noticia, sino en la urgente necesidad de tomar las medidas necesarias para impedir “que cualquier gobernante imprudente gaste estos recursos”. “La historia ha demostrado que la riqueza del petróleo es un arma de doble filo. Cuando se utiliza bien, trae progreso para el pueblo. Al mal explotarlo, trae el conflicto, los residuos, la agresión al medio ambiente, la desorganización de la economía y los privilegios para unos pocos. Así, algunos países pobres, ricos en petróleo, no pudieron nunca salir de la pobreza”, sostuvo.
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