Las desgracias se precipitan sobre Haití. Cual constante. Tras el impacto del terrible terremoto de enero pasado, llegó la furia de un huracán. Enseguida, una peligrosa epidemia de cólera. Y ahora una explosión de violencia callejera, al conocerse los primeros resultados de la primera vuelta de la elección nacional del pasado 28 de noviembre a la que concurrió a votar apenas un 40% del electorado. Por sus irregularidades, algunos tildan a la elección de fraudulenta. Lo cierto es que Haití sigue empantanada en la fragilidad.
La ira se desató esta vez cuando los partidarios de un popular cantante devenido candidato presidencial -Michel Sweet Mickey Martelly- al conocer que las cifras difundidas por las autoridades electorales lo ubicaron en tercer lugar, quedando así fuera de una posible participación en la segunda vuelta, no aceptaron su postergación y atacaron edificios públicos; cortaron las calles de las principales ciudades de Haití con barricadas y neumáticos humeantes; provocaron saqueos e incendios en pequeños comercios; y desataron un vendaval de tiros, machetazos y pedradas. Algunos observadores electorales habían colocado previamente a Martelly en el segundo lugar.


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