Mientras la oposición pidió su renuncia, hoy se decidiría si se autorizan nuevos registros policiales que podrían comprometer al premier. El escándalo de sexo, prostitución y abuso de poder por el que es investigado Silvio Berlusconi amenaza cada vez más con poner fin a su carrera política.
Ayer, mientras los medios italianos difundían sin tregua las filtraciones de las escuchas telefónicas que llevó a cabo la Fiscalía de Milán por el "Rubygate", la oposición pidió la renuncia del primer ministro.
Tan complicado está el mandatario que hasta en la propia coalición gobernante, formada por el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), de Berlusconi, con la Liga Norte, también comenzaron a oírse voces dubitativas que advierten que si el Cavaliere no puede seguir en el poder, la mejor opción sería convocar a elecciones anticipadas.
La presión sobre el premier creció luego de que la Fiscalía envió un reporte al Parlamento en el que alegaba que un número "significativo" de mujeres menores de edad se prostituyeron con Berlusconi en sus residencias. De ser cierto, el premier habría violado la ley contra la prostitución infantil, por la que podría ser condenado a una pena que va de seis meses a tres años de cárcel.
"Si el primer ministro tiene algo de dignidad, debería renunciar e ir ante los investigadores para enfrentar estos cargos infames", indicó Dario Franceschini, líder del opositor Partido Democrático en la Cámara baja.
Franceschini, cuyo llamado fue respaldado por otros partidos opositores, indicó que Berlusconi debería dejar de considerarse a sí mismo "por encima de todo, incluso de la ley" y permitir que los jueces decidan en su caso.
También el ex fiscal anticorrupción Antonio Di Pietro, líder del opositor Italia de los Valores, se sumó al pedido de dimisión: "Berlusconi debería irse, no sólo por lo que ha hecho en la vida privada, sino también por lo que no ha hecho en la vida pública".
En medio de las críticas, el presidente Giorgio Napolitano aseguró en un comunicado que es consciente de la "perturbación" de la opinión pública ante las acusaciones de la Fiscalía.
Sin embargo, el Cavaliere rechazó ayer la posibilidad de presentar su renuncia tras el escándalo desatado por el caso de "Ruby", la joven marroquí que habría acudido a sus fiestas cuando era menor de edad.


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