Mientras los rescatistas están pendientes del clima para poder llegar con los helicópteros a zonas donde muchos pobladores siguen aislados, el gobierno de Río de Janeiro declaró el estado de “Calamidad pública” en siete municipios de esa región arrasada por las inundaciones y aludes de la semana pasada, que dejaron al menos 631 muertos. Esa cifra, todavía provisoria, comprende sólo los cadáveres recuperados, ya que aún hay muchas personas desaparecidas o sepultadas por los desmoronamientos en los cerros.

El decreto firmado por el gobernador Sergio Cabral extiende el estado de calamidad por 180 días, con el fin de facilitar la contratación de empresas que reconstruirán viviendas –cerca de 3.000 nuevas, se informó– e infraestructuras destruidas como puentes y rutas.
La medida comprende a Nueva Friburgo, Teresópolis, Petrópolis, Bom Jardim, Sao José do Vale do Río Preto, Sumidouro y Areal, las ciudades más afectadas por las peores inundaciones y deslizamientos de tierras en la historia de Río de Janeiro, que sepultaron cientos de viviendas construidas en las laderas de las montañas.
El desastre fue total. Además de casas, las lluvias destruyeron rutas, puentes, calles, plazas, redes de energía y de telefonía y edificaciones públicas, y dejaron millonarios daños materiales. Este decreto busca facilitar los trabajos de reconstrucción ya que permite que los gobiernos provinciales y municipales contraten empresas, obras y trabajadores y adquieran material sin necesidad de abrir licitaciones públicas, evitando trabas burocráticas.
Los rescates, en tanto, avanzan a duras penas y en los cortos espacios que dejan las persistentes lluvias. Ayer se sumó el Ejército a las operaciones de ayuda con casi 600 efectivos, 12 helicópteros, 74 vehículos todo terreno y cuatro excavadoras. Además de dos hospitales de campaña y generadores de electricidad.


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