jueves, enero 20, 2011

La deuda con China, un salvavidas con poca alternativa

Cuando se pide dinero prestado siempre es bueno tener un plan B por si algún acreedor importante nos deja en la estacada. Debería ser así cuando se trata de unos pocos miles de dólares o de un billón, que es lo que el gobierno de Estados Unidos le debe a China.

Ahora que el presidente Hu Jintao está en Washington, vale la pena preguntarse cuál es el plan B de los funcionarios norteamericanos, por si algún día las relaciones llegaran a empeorar y Pekín vendiera sus bonos del Tesoro de Estados Unidos.

China es el mayor acreedor extranjero de Estados Unidos, con alrededor de 900.000 millones en valores del Tesoro, o más de un billón si se cuentan los bonos en poder de Hong Kong. Eso significa que podría perjudicar a los mercados de Estados Unidos si de pronto vendiera grandes cantidades de bonos.

Casi todos los expertos dicen que si hubiera algún signo de eso, el gobierno recurriría a la combinación de convencer al pueblo para que compre más bonos de la deuda, como lo hizo en la Segunda Guerra Mundial, y encontrar países extranjeros amigables que compraran más bonos.

Se podría pedir a los bancos que aumentaran sus bonos del Tesoro y también usar la Reserva Federal para compensar la situación, aunque esto podría convertir cualquier debilidad del dólar en una recesión. Pero para algunos la idea de que China pueda vender de pronto sus bonos de la deuda norteamericana es casi inconcebible.

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