lunes, mayo 14, 2012

Cuatro presidentes condenados a entenderse

La banca española no sale de su asombro. Pese a que oficialmente apoyan las nuevas exigencias impuestas por el Gobierno en materia de provisiones, en privado no pueden evitar criticarlas. "Parece que están continuamente poniendo parches. Improvisando y donde dije digo, digo Diego", señalaba el viernes un ejecutivo de un destacado banco. "Nos han pasado a todos al purgatorio. Estamos todos bajo sospecha.

No puede ser que nos obliguen a crear bancos malos si no lo necesitamos, aunque para ello podamos utilizar nuestras propias inmobiliarias", subraya otro directivo financiero. "Es muy duro y humillante que te obliguen a hacer algo que no necesitas, que se meta a todas las entidades financieras en el mismo saco. Es lógico así que el mercado y todos los bancos de inversión piensen que tenían razón y que el conjunto de la banca española, sin distinción, tenía mal valorados sus activos inmobiliarios y, por lo tanto, sus provisiones.

Se volverá a formar una espiral y así nunca saldremos del laberinto", recalcaba muy enfadado otra fuente de una gran entidad. Varios directivos coinciden en afirmar que con esta norma, en la que el Banco de España ha quedado bastante al margen, "el Gobierno parece reconocer que el supervisor no ha sido tan estricto como debiera en las valoraciones que ha realizado, ya que se necesitan valoradores independientes para realizar una especie de test de solvencia para determinar el valor de los inmuebles". Las primeras reacciones al nuevo real decreto se conocieron ya ayer por la tarde y se complementarán a primeras horas de hoy.

El resto de entidades financieras que no comunicaron ayer sus previsiones, presentarán a las 8.30 horas en la CNMV el impacto que producirá la aplicación de la nueva norma en sus cuentas. La reacción del mercado será determinante. Uno de los objetivos de esta medida, según el ministro de Economía, Luis de Guindos, es el mismo que argumentó en febrero cuando se aprobó el primer real decreto de la reforma financiera. Que finalicen las dudas sobre la salud de la banca, que fluya el crédito y que solo queden entidades fuertes y solventes. La banca es escéptica, cree que la demanda de crédito solo se producirá cuando mejore la situación económica, y al aumentar las provisiones se deteriorará más una ya débil cuenta de resultados. Pero al margen de estas críticas, todas las fuentes financieras coinciden. En una primera lectura "la nueva norma desincentiva las fusiones. Justo el efecto contrario que pretende el Gobierno".

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