viernes, mayo 11, 2012

El primer debate electoral en la historia de Egipto ajusta cuentas con el pasado

El cara a cara enfrentó a Amr Musa, exjefe de la Liga Árabe, con el islamista Abulfutú

El duelo televisado duró más de cuatro horas y ofreció pocas divergencias programáticas

Los candidatos Abulfutu, izquierda, y Musa se saludan antes del inicio del debate. / AHMED 

Inmerso en un azaroso proceso de transición democrática, Egipto vivió la noche del jueves un nuevo hito: la celebración del primer debate presidencial de la historia de la región. El cara a cara, que duró más de cuatro horas y media, enfrentó a los dos grandes favoritos para acceder a la presidencia del país: Amr Musa, exsecretario general de la Liga Árabe, y Abdel Moneim Abulfutú, un islamista moderado. El histórico debate, que terminó pasadas las dos de la madrugada, despertó una gran expectación entre la ciudadanía. Miles de cairotas, hipnotizados ante las pantallas de televisión, llenaron las salas de los bares del centro de la ciudad. Fue un espectáculo impensable antes de las revueltas (hace solo año y medio).
Moderado por dos rutilantes estrellas de la televisión egipcia, el debate (emitido por dos canales privados) fue un fiel reflejo del transcurso de la campaña electoral, que ha entrado ya en sus últimas dos semanas. Los dos aspirantes, que se alternan en el primer puesto de los diversos sondeos publicados, se mostraron interesados en contrastar sus trayectorias pasadas más que sus respectivos programas.
Los egipcios, que echaron a Mubarak en una fugaz revolución popular, están convocados a las urnas para elegir a su sucesor los días 23 y 24. Será la primera vuelta de unas elecciones clave para ver en qué se traduce la revolución.

Ni en cuestiones relativas a la política económica, educativa, o las relaciones con Israel, mostraron Musa y Abulfutú profundos desacuerdos a la hora de responder a las preguntas de los moderadores. Ambos dijeron que revisarán el tratado de paz con su vecino, que el exdiplomático definió como "adversario" y el islamista como "enemigo". De acuerdo con el formato pactado, al final de cada bloque, ambos tenían la oportunidad de realizar una pregunta a su adversario, momento en los que ambos políticos aprovecharon para entrar en una batalla cuerpo a cuerpo.

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