
La imagen ha sido tomada a unos 36.000 kilómetros de la Tierra y con sus 121 megapíxeles y ha cautivado a todos por su belleza y nitidez. La cámara del satélite ruso Elektro-L ha destronado a la famosa 'cánica azul' que captó en 1972 el Apollo 17, aquella mítica fotografía del planeta completo, rodeado de la oscuridad del espacio.
Medios de todo el mundo han bautizado la foto como "la imagen definitiva de la Tierra". La panorámica muestra el contraste entre el suelo y el mar,
entreverada con la nubosidad de la atmósfera que hace inconfundibles
estos paisajes. La fotografía combina cuatro tipos de onda de luz y en
las fotos aparece la Tierra con unas tonalidades naranjas que
representan la vegetación, que quedan definidas así por el efecto
infrarrojo.
La cámara utilizada para la foto tiene una resolución de un kilómetro por píxel
para el espectro visible y de cuatro kilómetros para el espectro
infrarrojo. Hace fotos cada 30 minutos, pero cuando hay algún fenómeno
natural puede pasar a hacerlas cada 15, funcionando con una velocidad de
transferencia de 16,36 megabits por segundo.
El satélite Electro-L fue lanzado desde el cosmódromo de Baikonur en enero del año pasado. Está en órbita para hacer pronósticos de tiempo a nivel regional y global, analizar el estado de los océanos, así como la ionosfera y el campo magnético de la Tierra.
Más lejos... y más bonito
Cada potencia espacial ha competido no solo en llegar más lejos sino en conseguir los mejores documentos fotográficos del rincón del universo en el que habitamos.
De hecho, la NASA tiene la costumbre de tomar esta fotografía todos los
años. Desde la primera toma realizada el 7 de diciembre de 1972 por la
tripulación del Apolo 17, a 45.000 kilómetros de la superficie, el
ritual se repitió con asiduidad.
En aquella primera ocasión los astronautas se encontraban en una
posición privilegiada respecto al Sol, por lo que la Tierra apareció completamente iluminada ante ellos
cuando llevaban cinco horas rumbo a la Luna. Al verla tan brillante les
pareció una 'canica azul', y de ahí el nombre de la serie de
fotografías, Blue Marble, que han maravillado a generaciones.
Las autoridades aeroespaciales rusas, acostumbradas a llevarse de vez
en cuando disgustos por los contratiempos en algunas misiones, han sacado pecho ante el buen resultado obtenido
recordando que las fotografías que las agencias y la NASA suelen
difundir habitualmente suelen ser tomadas uniendo distintas imágenes,
algo que no sucede con la instantánea del Electro-L. Después sí se
utilizaron varias imágenes en alta definición para armar un vídeo que
representa el movimiento en el espacio.
Fuente: Diario El Mundo de España
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