El volumen de deuda pública estatal (sin incluir por ejemplo las de las comunidades autónomas) roza los 600.000 millones de euros; concretamente, se situaba a finales de septiembre en 593.965 millones, según las estadísticas del Tesoro. El asunto que acapara la atención del mercado desde hace meses es el eventual rescate de la deuda española. Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), marcó las pautas generales el pasado 2 de agosto, las concretó -más o menos- el 6 de septiembre... Y hasta ahora.

Mariano Rajoy ha insinuado que para pedir el rescate al BCE, Draghi tendría que garantizarle una prima de riesgo respecto al sacrosanto bund alemán de 200 puntos básicos como máximo. Y es que Draghi dio las instrucciones bastante claramente. Primero, el país en cuestión ha de solicitar el auxilio al fondo de rescate europeo, ya sea al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) o al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Después, el BCE se pondrá manos a la obra, principalmente en la parte corta de la curva de tipos. Es decir, en los bonos con vencimiento entre uno y tres años. La mala noticia es que el italiano no concretó ni cuánta deuda está dispuesto a comprar ni hasta cuánto va a rebajar el diferencial.
El Tesoro ya tiene resueltos los vencimientos de deuda de este año y obtener la financiación adicional es una tarea sencilla. España se ha sacudido la necesidad de un rescate, al menos de manera inminente. El riesgo es que una parte muy importante de la deuda soberana ya está en manos del BCE. El programa de compra de deuda pública -bautizado como SMP- activado por Jean-Claude Trichetpara España e Italia en agosto del año pasado con festividad y nocturnidad (se hizo el domingo 7 de agosto más tarde de las 10 de la noche en España) ha ido llenando gota a gota la hucha de deuda soberana del Banco Central.
A este importe ha de sumarse además la cartera de deuda pública de la que dispone el propio Banco de España (BdE), que a finales de septiembre ascendía a 30.887 millones de euros. Una parte de este importe corresponde a las inversiones que realiza el organismo que dirige Luis María Linde y otra, a las compras que realiza el BCE y para las que utiliza a los distintos bancos centrales que forman el eurosistema. El importe se ha disparado un 44,2% respecto a la cifra de julio de 2011, cuando el BdE cerró con 21.423 millones, justo antes de que Trichet diera orden de comprar bonos españoles. También computan en este importe, eso sí, las inversiones efectuadas por las administraciones públicas.
Los extranjeros siguen desaparecidos
El asunto es que, curiosamente, el importe comprado por el BCE aparece consignado en el apartado de "no residentes" de las estadísticas que publica el Tesoro. Es decir, las ventas de los inversores extranjeros han sido más acusadas, incluso, de lo que ya muestran los datos. En septiembre pasado, el importe recogido en este epígrafe ascendía a 210.238 millones, cuando en el mismo mes del año pasado se situaba en 309.892 millones. El descenso es del 68%. Es cierto, eso sí, que respecto a agosto ha aumentado un 9,5%.
"La banca nacional ha sido el gran comprador de deuda española en los últimos tiempos. Los datos revelan que su peso se ha multiplicado en las letras, los bonos y las obligaciones emitidas por el Estado [en septiembre de 2011 controlaban 52.226 millones y a cierre del mismo mes de este año tienen 192.151 millones]. La mala noticia es que, al mismo tiempo, los institucionales extranjeros han ido saliendo. Los datos oficiales son además especialmente benévolos, puesto que incluyen la deuda que ya tiene el BCE en el apartado de no residentes", asegura César Fernández, gestor de renta fija de DWS Investment, propiedad de Deutsche Bank.
Es decir, si se resta la cartera de deuda pública en manos del BCE del importe de los "no residentes" este queda reducido hasta los 161.638 millones de euros, que en porcentaje es un 27,2% del total. También el peso de las administraciones públicas como propietarias de deuda ha crecido de forma significativa en los últimos tiempos. Desde el cierre de agosto del año pasado (64.563 millones) el importe se ha disparado un 24%, hasta los 80.061 millones de septiembre. En este apartado se incluye principalmente la deuda en manosdel Fondo de Reserva de la Seguridad Social, pero también de otros organismos, como el Fondo de Garantía de Depósitos o la SEPI, entre otros.
El reto del Tesoro será a partir de 2013, cuando afrontará unas necesidades de financiación de unos 207.000 millones, que se desglosan en 159.153 millones de amortizaciones y en nuevas emisiones por 48.020. Los primeros vencimientos de bonos llegarán en enero de 2013, que junto con los próximos abril, julio y octubre serán los meses más cargados de vencimientos de deuda a medio largo plazo, con entre 15.000 y 20.000 millones en cada uno de los meses.
Fuente. DIARIO CINCODÍAS DE ESPAÑA


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