miércoles, noviembre 24, 2010

Hallan muertos a dos civiles en la isla atacada por Norcorea

El balance anterior era de dos infantes de la marina fallecidos y otros 15 heridos, así como tres civiles, tras el bombardeo ayer del ejército norcoreano en una isla de Corea del Sur. Los cadáveres de dos civiles fueron hallados esta mañana en la isla surcoreana bombardeada en la víspera por el ejército norcoreano, informó la guardia costera.



Los guardias hallaron los cadáveres en los escombros de casas destruidas por el bombardeo, informó un vocero que dijo que ambos fallecidos tenían unos 60 años.

Con esto se elevan a cuatro las víctimas mortales por el ataque de Corea del Norte sobre el territorio surcoreano, que dejó además al menos 15 heridos, entre ellos cinco de gravedad.

El Gobierno de Corea del Norte aseguró que las "provocaciones militares" de Corea del Sur colocaron a la península coreana "al borde de la guerra", según informó hoy la agencia estatal KCNA.

Por su parte, los presidentes de los Estados Unidos y Corea del Sur, Barack Obama y Lee Myung Bak, decidieron continuar estos días con las maniobras militares conjuntas.

Según informa Reuters, el portaaviones nuclear USS Washington, con espacio para 75 aviones y que se encontraba en la base Yokosuka en Japón, ya partió para realizar sus rutinas.

La Presidencia norteamericana asegura que las maniobras militares "de los próximos días" servirán para subrayar la estrecha cooperación bilateral en materia de seguridad.

Fuego en la península coreana: ¿por qué ahora y cuál será la reacción?

El conflicto entre las dos Coreas se asemeja a una partida de ajedrez en la que un lado siempre está buscando el jaque, con movidas agresivas y desconcertantes, que fuerzan al otro a pensar detenidamente sobre la estrategia de su contrincante y sopesar su respuesta, en un juego que aparentemente termina en tablas: no tiene ganador.

Los disparos de artillería de Corea del Norte contra una pequeña isla limítrofe de Corea del Sur no son un hecho aislado. Se trata del último incidente entre dos países que se encuentran entre un perpetuo estado de guerra y tregua desde hace más de 50 años.


La frontera de Corea del Norte es una de las más militarizadas del mundo.
En marzo pasado, un buque de guerra surcoreano que patrullaba aguas disputadas se hundió tras una explosión que, según las conclusiones de una investigación internacional, señalaban contundentemente a Corea del Norte como responsable.

El estallido armado en la isla de Yeonpyeong es, sin embargo, el acto hostil más grave desde la firma del armisticio en 1953 y resalta la volatilidad de las relaciones entre Norte y Sur y la amenaza que representaría para la paz mundial que se desestabilice esta sensible región.
Mensaje oculto

El hecho sucede en el marco de ejercicios militares que el ejército de Corea del Sur realiza cada año en preparación de un posible ataque del Norte.

También viene acompañado de la reciente revelación de un extenso centro de enriquecimiento de uranio en Corea del Norte que motivó a Estados Unidos a congelar las conversaciones multipartitas sobre el desarme nuclear de ese país.


El incidente en la isla de Yeonpeong es el más grave en los últimos 50 años. La reciente acción del gobierno de Pyongyang va más allá de ser una medida disuasiva contra Seúl o de defender sus intereses vitales, comenta el corresponsal diplomático de la BBC, Jonathan Marcus. Se trata de una amplia demostración de poder de Corea del Norte hacia el mundo exterior y un mensaje de que se está llevando a cabo algún tipo de transición en la cúpula norcoreana, afirma Marcus. Qué es exactamente lo que está sucediendo en el interior de ese país es muy difícil de saber. El mecanismo interno del gobierno de Pyongyang es casi imposible de descifrar, explica nuestro corresponsal.
No obstante, hay fuertes señales de que el líder Kim Jong-il ha designado a su hijo Kim Jong-un como su sucesor, lo que inicia un período incierto e impredecible que se manifiesta precisamente con los incidentes militares como los de este martes.

Un escenario imprevisible

El choque de hoy entre las dos Coreas es un capítulo más de una escalada de final imprevisible que comenzó a escribirse en marzo pasado, cuando una corbeta militar surcoreana fue hundida por un buque de guerra del otro lado con el saldo de 46 marines muertos.

El siguiente paso fue la estentórea exhibición global del avance en los laboratorios nucleares en manos de la extravagante dictadura feudal comunista de Pyongyang que garantizarían el debut de un arsenal atómico mucho más temible de los que se suponía. Pero el hecho de mayor relevancia que se debería tener en cuenta, es que todo esto rodea el inminente debut en el poder de Kim Jong Un, el hijo del actual déspota norcoreano King Jong Il quien parece haber decidido darle una impronta militar y guerrerista a la transición.

Corea del Norte es un país con el que conviene eludir las visiones sencillas. La dictadura en ese país la creo el padre de la dinastía, Kim il-Sung, un mesiánico quien tras su muerte es considerado el padre de la patria y presidente vitalicio de ese empobrecido país que mantiene una crítica alianza con China. Pyongyang ha mantenido históricamente un esquema de comportamientos agresivos y amenazas como elemento extorsivo para obtener alimentos y energía. Durante el gobierno de George Bush, se suspendió esa asistencia que había prometido su antecesor Bill Clinton al comprobarse que Corea del Norte siguió secretamente su investigación nuclear

El FMI volverá a la Argentina para revisar las cifras del Indec

El Fondo Monetario Internacional (FMI) retornará a la Argentina. En el marco de la "asistencia técnica" solicitada por el Gobierno para la elaboración de un índice de precios al consumidor (IPC) de alcance nacional, el organismo multilateral de crédito tendrá finalmente acceso a las cuestionadas estadísticas socioeconómicas elaboradas por el Indec.



La vuelta del organismo de crédito, fuertemente cuestionado por el kirchnerismo, se produce en momentos en que el Gobierno negocia un acuerdo con el Club de París por el pago de una deuda de alrededor de US$ 6700 millones aún en default.

La semana pasada, la presidenta Cristina Kirchner había anunciado como un triunfo de la posición argentina un eventual acuerdo sin la intervención del Fondo.

La decisión de habilitar la llegada al país de expertos del FMI fue anunciada ayer por el ministro de Economía, Amado Boudou, en una conferencia de prensa en la que estuvo acompañado por la directora del Indec, Ana María Edwin, y el director técnico del organismo, Norberto Itzcovich.

"En la primera quincena de diciembre vendrán los técnicos del Fondo; será la primera reunión en Buenos Aires", confirmó Itzcovich a La Nacion.

Desde Washington, la ratificación del acuerdo por parte del Fondo Monetario llegó firmada por el director del Departamento del Hemisferio Occidental, Nicolás Eyzaguirre.

"Confirmamos el requerimiento de las autoridades argentinas para que el FMI provea asistencia técnica para la elaboración de un índice de precios al consumidor (IPC). Estamos en contacto con las autoridades [argentinas] para la planificación de las misiones", indicó un comunicado publicado en la página web del organismo.

Más de medio siglo de tensiones


El líder norcoreano, Kim Jong-il (en el centro), en una foto facilitada por la agencia de noticias estatal. | Afp

El lanzamiento de un cohete efectuado por Corea del Norte es el último desafío al mundo del régimen comunista de Pyongyang, implicado en su desarrollo armamentístico y nuclear desde hace décadas.

Estos son los hechos más relevantes de las tensas relaciones entre Washington y Pyongyang en el último medio siglo:

1945. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la península de Corea es dividida en dos países por el paralelo 38. El norte está respaldado por los soviéticos bajo el régimen de Kim Il-sung y el sur tiene el apoyo de los Estados Unidos.

1950. El 25 de junio Corea del Norte ataca a su vecina del sur. Una coalición liderada por los Estados Unidos apoya militarmente al Gobierno de Seúl.

1953. Concluye la Guerra de Corea con la firma de un armisticio, por lo que, técnicamente, las dos Coreas siguen en guerra.

1962. Corea del Norte establece el Instituto de Energía Atómica.

1964. Nace el reactor nuclear de Yongbyon.

1968. Corea del Norte captura un buque espía americano, el 'US Pueblo'. Después de 11 meses de detención, Pyongyang libera a los 83 miembros de la tripulación.

1969. Pyongyang derriba un avión de reconocimiento estadounidense.

Finales de los 70. Corea del Norte comienza a desarrollar su programa de armas nucleares y a ampliar la central de Yongbyon.

1985. 12 de diciembre: Corea del Norte firma el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).


Jugar con fuego

La nueva agresión de Corea del Norte desestabiliza la región ante la pasividad de Pekín.El ataque artillero norcoreano contra la disputada isla surcoreana de Yeonpyeong, junto a la demarcación marítima occidental entre ambos países, señala una nueva y peligrosa escalada del régimen comunista. La refriega -dos muertos y numerosas viviendas arrasadas-, continuación de otras en esas mismas aguas, ha puesto a Seúl en máxima alerta, elevado la tensión en el norte de Asia y suscitado una generalizada condena, encabezada por la ONU. Washington ha recordado su compromiso militar con Seúl y hasta Rusia se ha mostrado inusualmente enérgica. China, actor principal del tablero y único aliado poderoso de Corea del Norte, evita condenar abiertamente a su régimen vasallo.

Pyongyang ha utilizado esta vez como pretexto los ejercicios de tiro surcoreanos en una zona próxima a la del duelo artillero. Pero el aislado régimen norcoreano lleva décadas empleando calculadas provocaciones militares para cobrar notoriedad internacional y ventajas negociadoras, sobre todo en su suprema aspiración de forzar a Estados Unidos a un compromiso de no agresión. Este mismo año, uno de sus submarinos (según una comisión internacional de expertos) hundió una corbeta surcoreana con 46 marineros.

Esa estrategia, asumiendo que nadie fuera de la camarilla gobernante conoce las intenciones de un régimen autista, es parte de la explicación de la renovada beligerancia norcoreana. El régimen trata de cobrar peso con vistas a la eventual reanudación de las conversaciones a seis sobre su programa bélico nuclear -que Pekín considera imperativas- mientras el dictador Kim Jong-il se dispone a traspasar poderes a su hijo más joven, carente de capital político propio, y justo después de que Pyongyang haya mostrado a un experto estadounidense una instalación avanzada para enriquecer uranio que EE UU desconocía, pese a su espionaje permanente. Por segunda vez en tres días, Corea del Norte ha puesto a prueba la política de paciencia estratégica de Barack Obama.

El riesgo de una guerra intercoreana es menor que la posibilidad de que provocaciones crecientes y repetidas acaben fuera de control en la frontera más militarizada del planeta. En este juego siniestro, solo China, valedor de Pyongyang y su escudo ante el Consejo de Seguridad, tiene las cartas decisivas. Pekín es el único poder capaz de impulsar un cambio funcional en Corea del Norte, antes de que su paranoia pueda desembocar en conflagración

martes, noviembre 23, 2010

Un ataque en clave internacional y nacional




El ataque realizado hoy por Corea del Sur a Corea del Norte puede ser leído en sendas claves de políticas internacional y nacional. Por un lado, el régimen de Kim Jong-il puede estar buscando endurecer su posición en las negociaciones multilaterales para el desmantelamiento de su programa atómico a cambio de ayuda, que están paralizadas. Por otro, puede servirle para reforzar la imagen de su Gobierno y la de su hijo Kim Jong-un, a quien Kim Jong-il, de 68 años, que sufrió una apoplejía en agosto de 2008, ha nombrado heredero del trono de la única dinastía comunista del mundo.

Corea del Norte ha repetido en los últimos meses su deseo de regresar a las conversaciones, a la vez que ha reclamado el derecho a ser un estado nuclear, algo que Estados Unidos, Corea del Sur y Japón no están dispuestos a tolerar. Además, Seúl se niega a volver a la mesa negociadora mientras el Norte siga rechazando pedir disculpas por el hundimiento de un buque de guerra surcoreano el pasado marzo, en el que murieron 46 marineros del Sur. El Norte ha negado cualquier implicación en el incidente.

De ahí que Pyongyang pueda estar intentando con el ataque sobre la isla presionar a Washington para que impulse las negociaciones, y, quizá, al mismo tiempo, que acepte la existencia de un programa de enriquecimiento de uranio de uso pacífico para generar la electricidad que tanto necesita.

El momento elegido no es gratuito una vez más. Stephen Bosworth, enviado especial estadounidense para las negociaciones con el Norte, se encuentra de viaje en Asia para tratar con las autoridades de Corea del Sur, Japón y China el reto planteado por el programa de uranio. Pyongyang puede estar intentando mostrar su enojo con Washington, porque, tras viajar a Seúl, Bosworth descartó ayer en Tokio el relanzamiento de las conversaciones internacionales. "No contemplamos la posibilidad de volver a las negociaciones mientras haya programas (nucleares) en marcha o mientras exista la posibilidad de que Corea del Norte realice otra prueba atómica o ensaye otro misil", dijo.

Bosworth aseguró que los otros países que también participan en las conversaciones a seis bandas -China, Rusia, Corea del Sur y Japón- están comprometidos a hacer avanzar el proceso de desnuclearización, pero que duda de la sinceridad de Pyongyang.

La tensión en la zona es alta, después del hundimiento de la fragata surcoreano en marzo y el intercambio de disparos registrado a finales de octubre entre los ejércitos del Norte y del Sur cerca de la Zona Desmilitarizada que separa los dos países. Este último incidente se produjo pocos días antes de la cumbre del G-20 en Seúl, a la que asistió el presidente estadounidense, Barack Obama. Pyongyang tiene tradición de llevar a cabo provocaciones en momentos políticamente sensibles. Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra, ya que el conflicto de Corea (1950-1953) finalizó con una tregua, que nunca se convirtió en tratado de paz.


 
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