El Gobierno volvió sobre sus pasos . Ayer informó que está dispuesto a reabrir el canje de la deuda acordado en 2010 para tratar de evitar un default en pocas semanas, ante la decisión de la justicia de Nueva York de ordenarle el pago a los holdouts.

"Una propuesta que traslade a los bonistas que no entraron al canje las condiciones del canje de 2010 iría en línea con los antecedentes de nuestro país y sería pasible de ser debatida en el Congreso", dijo ayer el ministro de Economía, Hernán Lorenzino.
A tres semanas de haber negado en forma categórica la posibilidad de realizar un nuevo canje (luego de los de 2005 y 2010), el Gobierno apuesta a esta salida de emergencia tras el fallo de primera y segunda instancia que lo obliga a pagar US$ 1450 millones a los fondos buitre y a un grupo de inversores minoristas argentinos. Sin embargo, al mismo tiempo que daba esta señal de flexibilidad, la presidenta Cristina Kirchner dijo que existe un "colonialismo judicial" ejercido por la justicia de Estados Unidos, por presión de los fondos buitre, que afecta a la Argentina.
Como parte de la estrategia para evitar que en diciembre, cuando debe pagarles a los bonistas que aceptaron los canjes, se produzca un default, el Gobierno incluyó esta opción de reabrir el canje en el pedido de revisión presentado anteanoche a la Cámara de Apelaciones de Nueva York. Pero analistas financieros, representantes de bonistas y abogados dijeron a LA NACION que en esta instancia de la causa la idea no tiene demasiadas chances de ser aceptada por la justicia norteamericana.





