
El papa Benedicto XVI puso fin a su primer viaje apostólico fuera de Italia presidiendo la misa con la que concluyen la XX Jornadas Mundiales de la Juventud. Pese al frío, cerca de un millón de personas, la mayoría jóvenes, de los cinco continentes estuvieron presentes esta mañana en Marienfeld, en las afueras de la ciudad de Colonia. El Pontífice denunció hoy que en el mundo actual conviven "un extraño olvido de Dios junto a un boom de lo religioso". También advirtió que "si se exagera demasiado, la religión se convierte en un producto de consumo". Además criticó a los que fabrican su propia religión, escogiendo lo que les place y rechazar lo que no les conviene. Hay un "boom de lo religioso" y "la religión se vuelve casi un producto de consumo", dijo Benedicto XVI. Y agregó: "Se escoge lo que gusta y algunos saben también sacar beneficio de ello". El Pontífice leyó la homilía en cinco idiomas, entre ellos español. Las plegarias se hicieron en otras cinco lenguas, entre ellas portugués. Al finalizar la misa, Benedicto XVI anunció que la ciudad de Sidney, en Australia, será la sede de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará en el año 2008. Las Jornadas se crearon en 1984, cuando Juan Pablo II entregó una cruz de madera de cuatro metros de alta a los jóvenes invitándoles a llevarla por todo el mundo. Desde entonces se han celebrado en Roma (1985), Buenos Aires (1987), Santiago de Compostela (España), en 1989; Czestochowa (Polonia), en 1991; Dénver (Colorado, Estados Unidos), 1993; Manila, en 1995, París en 1997; Roma de nuevo durante el Jubileo 2000; en Toronto (Canadá) en 2002 y en Colonia, donde concluyó hoy el encuentro.


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