
El periodista Oscar Raúl Cardoso del diario El Clarín trae una muy intesante entrevista al Premio Nóbel de Economía Josept Stiglitz, autor de varias publicaciones una de ellas muy crítica al rol de los "llamdos" Organismos Internacionales:
Son muchos los que hoy disparan contra el neoliberalismo económico que expresa el denominado Consenso de Washington, incluyéndolo, por cierto, a usted, que sostiene que el modelo está agotado. Pero éste tiene aún enorme influencia y el sistema financiero público internacional —el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etcétera— sigue insistiendo en la vigencia de sus recetas básicas. ¿Por qué esa supervivencia? —Ante todo es necesario reconocer que ha habido realmente un cambio muy grande de mentalidad en estas instituciones. Y eso es consecuencia del tipo de discusiones que hemos estado manteniendo. Permítame darle dos ejemplos. Uno es la visión de que la globalización de los mercados de capital puede ser muy mala para la estabilidad. El FMI publicó finalmente un documento hace unos dos años aceptándolo, exigiendo hacer las investigaciones, analizar los datos. Al hacerlo, hasta ellos se vieron obligados a aceptar que, de hecho, esa crítica era acertada. Ese cambio parece más retórico que efectivo. En el directorio del Fondo hasta los representantes de países que más críticos se muestran con el Consenso de Washington suelen votar a favor de la imposición de sus políticas. —No han cambiado totalmente las políticas, pero por lo menos les están dando más margen a los que tratan de trabajar por una alternativa más estable. El segundo ejemplo. Si usted mira la serie de temas que aparecen en el Consenso de Washington, el tema de la equidad no se menciona en absoluto. ¿Se refiere a los documentos originales de los años 80? —Sí, no mencionaban la equidad para nada. Pero en este momento, claramente, el FMI y el Banco Mundial la mencionan todo el tiempo. Tal vez no le prestan tanta atención como a algunos les gustaría. Pero es un tema que —todos coinciden— no recibió una atención suficiente. De modo que considero que la discusión internacional ha sido replanteada de maneras fundamentales.


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