domingo, agosto 14, 2005

La trastienda de una salida polémica

El núcleo duro de los colonos que se han juramentado contra la decisión de entregar la Franja de Gaza a los palestinos tiene un objetivo claro: la caída del gobierno del premier Ariel Sharon.Saben que lo conseguirían si hay un brote de violencia que desarme el plan militar de evacuación. O si aparece algún émulo de Yig'al Amir, el asesino de Yitzak Rabin, que se lance como comando a encender la mecha de ese barril de pólvora. Cualquier represión que exceda los niveles previstos aumentará la fuerza de los opositores a Sharon, se volverá más extremista el sector ultraderechista y la división en el país.Es una cornisa parecida a la que en 1977 caminó Menajen Begin cuando acordó con el presidente egipcio Anwar Sadat la devolución de la península de Sinaí, algo así como el 90 por ciento de los territorios capturados por Israel en la Guerra de los Seis Días. En aquella ocasión y también en medio de protestas nacionales y de la oposición política, fueron mudados a la fuerza 7.000 colonos judíos de 15 poblados, uno de ellos Yamit, donde el propio Sharon con las botas militares dirigió la operación de evacuación. Se afirma, en un dato poco conocido, que con el Sinaí, Begin le ofertó a Sadat la Franja de Gaza, pero que el egipcio se negó, quizá sospechando el terremoto que se hubiera llevado a cuestas.Pero las comparaciones llegan hasta ahí. Hoy la resistencia de los colonos duros es mucho más fuerte que en el 77. El país se ha dividido en torno a esta controversia. Y además no es sólo la cuestión territorial lo que se disputa en la trastienda de este conflicto. También es el foro de una batalla entre nacionalistas y ultraliberales en un país donde la economía no es tan holgada como antes. El respaldo oportunista a la resistencia naranja de los ultraliberales comandados por el ex premier Benjamín Netanyahu tiene como proa también el desplazamiento de Sharon, un nacionalista rudo que bloqueó incesantemente los programas ortodoxos de su hasta hace poco ministro de Economía. A Netanyahu difícilmente le preocupe el destino de Gaza. Su punto es una modificación radical del sistema de distribución del ingreso en Israel incluyendo una baja crucial de los gastos del Estado. Conviene no agregar confusiones. La oposición de Sharon al credo thatcherista no deviene de una desconocida inclinación socialista de este veterano del Likud, sino por su pertenencia al tradicional modelo conservador israelí donde el Estado jamás cede a su papel regulador. Esa disputa en la cumbre es un dato notable sobre las fuerzas que se mueven en torno a aflojar una guerra en extremo costosa. Pero que también ha sido útil para amurallar espacios políticos.En este criterio, la salida de Gaza tiene múltiples interpretaciones. Puede servir para una distensión, pero es un pato cojo porque no hay un plan nítido de paz en ninguna parte del drama de Oriente Medio. El tema de los colonos en todos los territorios es una parte sustancial del problema. Pese a que uno de los padres fundadores de Israel, David Ben-Gurion, planteó que "la paz es más importante que los bienes inmuebles", hay más de 150 colonias en el espacio del mundo que debería ser Palestina. En casi su totalidad fuera de Gaza. Y de eso, por ahora, no se habla.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

 
Libardo Buitrago / Blog © 2013 | Designed by RA