La 60ª Asamblea General de Naciones Unidas, que se celebra entre el miércoles y el jueves, se presentaba ambiciosa en su objetivo de reforma y adaptación a los problemas del mundo contemporáneo: pobreza y terrorismo. Sin embargo, tras las fricciones puestas de manifiesto entre países ricos y pobres, y entre los árabes y los no árabes, sólo será posible un acuerdo de mínimos aspectos. La reforma del Consejo de Seguridad, órgano ejecutivo, quedará aplazada. También la creación de una Convención contra el Terrorismo Internacional por falta de acuerdo sobre el definición de "terrorismo". El compromiso con los Objetivos del Milenio no saldrá tan reforzado como necesitan los países pobres y en desarrollo. Pese a ello, un grupo de una veintena de países ha trabajado en las últimas horas contrarreloj para poder llegar a un mínimo común denominador que obtenga un respaldo total en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno.
Reformas orgánicas. Las divergencias entre países industrializados y en desarrollo -y las surgidas en el interior de cada uno de esos dos grupos-, han obligado a aplazar para después de la cumbre el crucial debate sobre la composición del nuevo Consejo de Seguridad. La ambición de algunos de los llamados países emergentes -Brasil, India- de pasar a formar parte de manera permanente de ese órgano de decisión obtuvo el rechazo frontal de ciertos estados de sus respectivas regiones. Y la misma aspiración de Alemania y Japón -derrotados en la última contienda mundial pero actuales potencias económicas- chocó desde el principio con la oposición de Estados Unidos en el primero de los casos, y de China en el segundo. Otra de las medidas previstas es la eliminación de la politizada Comisión de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, que será sustituida por un órgano más pequeño y efectivo. Asimsimo se creará una Comisión de Construcción de la Paz que ayudará a los países que salen de un conflicto. Sin embargo, también se ha aplazado la discusión sobre el funcionamiento y la composición de estos órganos. Esta 60ª Asamblea estaba llamada a revisar la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio —acordados hace cinco años por 198 países— y proponer medidas para cumplirlos en 2015. Sin embargo, la oposición de Estados Unidos a donar el 0,7% del PIB a los países pobres para 2015 ha debilitado el compromiso contra la pobreza, lo que ha provocado el descontento de los países en vías de desarrollo. Todo parece apuntar a que se orientarán a intentar tener un acuerdo muy elemental, para no irse de Nueva York, sin nada. En estos tiempos que se requiere de una ONU potente, proactiva, donde se discutan los grandes problemas mundiales, no se le entregan las herramientas necesarias y se camina a una acuerdo simple.
Reformas orgánicas. Las divergencias entre países industrializados y en desarrollo -y las surgidas en el interior de cada uno de esos dos grupos-, han obligado a aplazar para después de la cumbre el crucial debate sobre la composición del nuevo Consejo de Seguridad. La ambición de algunos de los llamados países emergentes -Brasil, India- de pasar a formar parte de manera permanente de ese órgano de decisión obtuvo el rechazo frontal de ciertos estados de sus respectivas regiones. Y la misma aspiración de Alemania y Japón -derrotados en la última contienda mundial pero actuales potencias económicas- chocó desde el principio con la oposición de Estados Unidos en el primero de los casos, y de China en el segundo. Otra de las medidas previstas es la eliminación de la politizada Comisión de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, que será sustituida por un órgano más pequeño y efectivo. Asimsimo se creará una Comisión de Construcción de la Paz que ayudará a los países que salen de un conflicto. Sin embargo, también se ha aplazado la discusión sobre el funcionamiento y la composición de estos órganos. Esta 60ª Asamblea estaba llamada a revisar la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio —acordados hace cinco años por 198 países— y proponer medidas para cumplirlos en 2015. Sin embargo, la oposición de Estados Unidos a donar el 0,7% del PIB a los países pobres para 2015 ha debilitado el compromiso contra la pobreza, lo que ha provocado el descontento de los países en vías de desarrollo. Todo parece apuntar a que se orientarán a intentar tener un acuerdo muy elemental, para no irse de Nueva York, sin nada. En estos tiempos que se requiere de una ONU potente, proactiva, donde se discutan los grandes problemas mundiales, no se le entregan las herramientas necesarias y se camina a una acuerdo simple.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario