"Está muy documentado lo que hicieron; los magistrados tienen elementos suficientes para reconocer nuestro triunfo legal y legítimo. Como esto, sobre las olas del fraude, ha habido un silencio cómplice de los medios de comunicación", dijo en su día 26 de resistencia civil pacífica.
Tras afirmar que si Felipe Calderón es impuesto como presidente de la República, no podrá gobernar, López Obrador estableció que no dejará de luchar por lo que calificó como "un cambio verdadero" y el respeto del derecho que tienen los mexicanos a elegir a sus autoridades. Luego soltó: "El poder no son los palacios, el poder no son las oficinas lujosas, el poder no son los asesores, los guaruras, los helicópteros; no, no es lo que está al servicio de los que tienen cargos públicos, el poder es el pueblo, ese es el poder".
En el zócalo de la ciudad de México, el perredista insistió en que los magistrados del Tribunal Electoral tienen los elementos suficientes para reconocer su triunfo, el cual, afirmó, es por más de 2 millones de votos sobre el panista Felipe Calderón. "Vamos a seguir esperando la decisión del tribunal, creo que hay todos los elementos... Al final se logró documentar muy bien el fraude electoral... Los magistrados, con todas esas evidencias, tienen dos caminos: el de actuar con rectitud, decoro y patriotismo, o el camino de la traición e irse a la historia, pero al basurero de la historia", enfatizó.
Acompañado por dirigentes y legisladores de PRD, PT y Convergencia, por su hijo Andrés y el maestro emérito de la UNAM Octavio Rodríguez Araujo -quien presentó ahí mismo, en el templete instalado en el zócalo desde hace más de 26 días-, López Obrador acusó a sus oponentes políticos de incurrir en clasismo, de ser racistas y discriminatorios.


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