
El pasado 10 de agosto, el Gobierno impuso estrictas normas de seguridad en los aeropuertos, después de que la Policía abortara una supuesta conspiración terrorista para hacer estallar con explosivos líquidos aviones en ruta desde el Reino Unido a EEUU. Esa decisión provocó un caos en los aeropuertos, sobre todo en los de Londres, que tuvieron que cancelar de más de mil vuelos, toda vez que se produjeron numerosos retrasos.
Un pequeño equipaje de mano
Cuando después se rebajó el nivel de alerta terrorista, el Ejecutivo suavizó la seguridad, pero ésta sigue siendo más rigurosa que en el resto de Europa, ya que se obliga a llevar un equipaje de mano del tamaño de un maletín de un ordenador portátil, al tiempo que se limitan los líquidos que se pueden subir a bordo.
Darling admitió que "ha habido muchas molestias durante la última semana" como consecuencia del reforzamiento de la seguridad, pero subrayó que es importante encontrar el "equilibrio correcto" entre las exigencias de seguridad y las necesidades del viajero. El ministro también desmintió algunas informaciones referidas a la posible adición de un recargo a los billetes de avión para costear la mejora de la seguridad en los aeropuertos. "El coste de la seguridad está sufragado por la industria (de la aviación). Siempre ha sido así y eso continuará", aseguró Darling.


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