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En la edición 2006 de la Feria del Libro de Fráncfort, India se presenta como uno de los países con las facetas más diversas y antagónicas. India es más que la idea de exotismo y religiosidad que Occidente tiene. Palacios de fábula, majestuosos templos dedicados a cientos de dioses, suaves colinas del más bello verde que pueda reflejar la hoja de té y 1.095.351.995 habitantes anclados en sus tradiciones religiosas y humanistas. Estas son, por lo menos, algunas de las imágenes más recurrentes sobre India. Pero India es un sub-continente que guarda probablemente los extremos más maravillosos y aterradores del mundo. Incontable riqueza, sabiduría y empuje económico se enfrentan a miseria absoluta, analfabetismo e inaudita indiferencia por los desvalidos condenados a morir donde caigan. India, el mega-país con "sólo" el 59,5% de alfabetización, pero con 60 millones de usuarios de Internet, no sólo se perfila como la otra "nueva" potencia mundial, junto a China - o a pesar de ella -, sino también como nación de letras que siempre ha sido. Un país con 24 idiomas principales y, por ende, las más diversas expresiones.
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