El bloqueo de la oposición a las sesiones del Senado Nacional, donde se deben aprobar las modificaciones a la Ley INRA, logró que el Gobierno tome la iniciativa del diálogo, aunque después que el presidente Evo Morales denunciara a los disidentes por poner en riesgo la democracia. A 15 días del inicio de la marcha campesina e indígena para la aprobación de la Ley INRA, a siete de la huelga de hambre liderada por Samuel Doria Medina (UN) para revertir la mayoría absoluta en la Constituyente, y a tres de la ruptura de relaciones entre el Ejecutivo y los seis prefectos no oficialistas, el vicepresidente de la República, Álvaro García Linera, convocó a los jefes de bancada en el Congreso para comenzar un proceso de diálogo tendiente a resolver la confrontación.
El encuentro se realizó aproximadamente entre las 11.30 y 12.30 en la presidencia de la Cámara de Senadores, con la presencia de todos los invitados. Los jefes de bancada acordaron apostar al diálogo para encontrar soluciones a la confrontación surgida por la ley de tierras, la censura parlamentaria a los prefectos y el sistema de aprobación de las reformas constitucionales en la Asamblea Constituyente. El proceso de destrabamiento comenzará por la ley de tierras. “Todos hemos acordado reencauzar el diálogo y tratar de buscar consensos y destrabar lo que se está viviendo los últimos días en Bolivia. Creo que eso va a ser muy fructífero”, informó el jefe de bancada en ejercicio del MNR, Fernando Romero. “El único acuerdo al que hemos llegado y hemos coincidido todos los jefes de bancada y todos los representantes de los partidos políticos del Congreso, y también el Vicepresidente de la República, es que debemos sentarnos en una mesa de diálogo y encontrar soluciones a estos problemas”, coincidió José Villavicencio, jefe de la bancada de UN.


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