Los cubanos participan este año en los actos que se celebran en La Habana con motivo del Primero de Mayo con mucha más expectación que en ocasiones anteriores, ante los rumores de la posible reaparición pública de Fidel Castro. El desfile ha empezado, y el mandatario cubano no lo preside. Lo hace su hermano, Raúl Castro, quien tomó el relevo al mando del país el pasado 31 de julio, cuando Fidel cayó enfermo.
Raúl Castro, presidente interino de Cuba, ha presidido el desfile de La Habana.- EFE
Donde sí ha vuelto a aparecer Fidel es en la prensa de la isla. El líder cubano ha tomado hoy de nuevo la pluma para insistir en sus críticas contra el uso de combustibles elaborados a partir de alimentos y denunciar la excarcelación del anticastrista Luis Posada Carriles. Pero no escribe ni una palabra acerca de su estado de salud ni a su posible reaparición en público. Bajo el título Lo que se impone de inmediato es una revolución energética, la última "reflexión" de Castro insiste en el peligro que supone la política de Estados Unidos de apoyar el empleo de alimentos para la producción de combustibles como el etanol.
Convaleciente desde hace nueve meses, Castro no se refiere a su estado de salud ni aclara si, como apuntó recientemente el presidente boliviano, Evo Morales, retomará hoy, Primero de Mayo, el poder que delegó provisionalmente en su hermano menor, Raúl, el pasado 31 de julio, obligado por una enfermedad intestinal que se mantiene como secreto de Estado.
"Nada me anima contra Brasil", señala Castro en su nuevo editorial, pero "guardar silencio sería para mí optar entre la idea de una tragedia mundial y un supuesto beneficio para el pueblo de esa gran nación", añade. El líder cubano denuncia que "insaciable en su demanda, el imperio [EE UU] había lanzado al mundo la consigna de producir biocombustibles para liberar a Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de energía, de cualquier dependencia exterior en materia de hidrocarburos".
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