La malla protectora que desplegó ayer la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), antes de que Wall Street iniciara la rueda de operaciones, logró detener la caída libre de los mercados de todo el mundo y fue el impulso para una recuperación de precios que, en el caso de la plaza financiera argentina, se hizo robusta, tal vez porque era la que más golpeada estaba.
En este contexto de mayor tranquilidad global, el mercado local encontró la oportunidad para comenzar a recomponerse con mejoras de entre 4 y 5 puntos promedio entre los bonos más líquidos (aunque el cupón atado al PBI en dólares se disparó entre 13 y 14%) y un avance del 5,2% en la Bolsa porteña, que si bien no borra las fuertes pérdidas de las últimas jornadas ayuda a hacerlas más tolerables.
A su vez, al frenarse la corrida, disminuyó la presión sobre el dólar (lo que ayudó a retrotraer el precio del tipo vendedor minorista de $ 3,205 a 3,19) y la puja por acceder a los pesos en el sensible mercado de préstamos interbancarios, lo que permitió que las tasas de interés, que se habían empinado hasta el 16,4% anual apenas 24 horas antes, pasaran a negociarse ahora a un promedio del 11 por ciento.
Para entender cómo una jornada que había amanecido con la peor de las perspectivas se transformó en un reparador oasis para el fatigado ánimo de todos los operadores del mundo hay que reparar en la sorpresiva decisión de la Reserva Federal (Banco Central de EE.UU.) de reducir del 6,25 al 5,75% anual su tasa de descuento, es decir, la que les cobra a los bancos con actuación en ese país para asistirlos.
Hasta entonces, cuando por razones horarias aún no había operaciones de esta lado del globo, la Bolsa de Tokio (segunda plaza financiera del mundo) había clausurado sus operaciones con una caída del 5,42% en el índice Nikkei, su peor pérdida en un día desde abril de 2000 pese a que el Banco Central de Japón había vuelto a inyectar fondos en ese mercado para reducir el riesgo de quiebras por iliquidez, y las principales plazas europeas comenzaban a mostrar nuevos rojos.
Sin embargo, cuando se conoció la apuesta de la Fed, que intenta evitar que la crisis se derrame sobre la economía real (dijo haber tomado la medida porque los riesgos a una desaceleración en el crecimiento habían aumentado apreciablemente), el panorama del día cambió y, también, el ánimo de los inversores.
Fuente: Diario La Nación de Buenos Aires
En este contexto de mayor tranquilidad global, el mercado local encontró la oportunidad para comenzar a recomponerse con mejoras de entre 4 y 5 puntos promedio entre los bonos más líquidos (aunque el cupón atado al PBI en dólares se disparó entre 13 y 14%) y un avance del 5,2% en la Bolsa porteña, que si bien no borra las fuertes pérdidas de las últimas jornadas ayuda a hacerlas más tolerables.
A su vez, al frenarse la corrida, disminuyó la presión sobre el dólar (lo que ayudó a retrotraer el precio del tipo vendedor minorista de $ 3,205 a 3,19) y la puja por acceder a los pesos en el sensible mercado de préstamos interbancarios, lo que permitió que las tasas de interés, que se habían empinado hasta el 16,4% anual apenas 24 horas antes, pasaran a negociarse ahora a un promedio del 11 por ciento.
Para entender cómo una jornada que había amanecido con la peor de las perspectivas se transformó en un reparador oasis para el fatigado ánimo de todos los operadores del mundo hay que reparar en la sorpresiva decisión de la Reserva Federal (Banco Central de EE.UU.) de reducir del 6,25 al 5,75% anual su tasa de descuento, es decir, la que les cobra a los bancos con actuación en ese país para asistirlos.
Hasta entonces, cuando por razones horarias aún no había operaciones de esta lado del globo, la Bolsa de Tokio (segunda plaza financiera del mundo) había clausurado sus operaciones con una caída del 5,42% en el índice Nikkei, su peor pérdida en un día desde abril de 2000 pese a que el Banco Central de Japón había vuelto a inyectar fondos en ese mercado para reducir el riesgo de quiebras por iliquidez, y las principales plazas europeas comenzaban a mostrar nuevos rojos.
Sin embargo, cuando se conoció la apuesta de la Fed, que intenta evitar que la crisis se derrame sobre la economía real (dijo haber tomado la medida porque los riesgos a una desaceleración en el crecimiento habían aumentado apreciablemente), el panorama del día cambió y, también, el ánimo de los inversores.
Fuente: Diario La Nación de Buenos Aires


No hay comentarios.:
Publicar un comentario