Ante la creciente tensión social que ha paralizado a la Constituyente por la pugna entre sectores críticos y afines al Gobierno, la Iglesia Católica advirtió ayer que el país se encuentra sumido en una creciente confrontación que amenaza con desembocar en un enfrentamiento, “incluso con pérdidas humanas“. El llamado de la Iglesia se produjo horas después que Sucre viviera una nueva jornada de enfrentamientos provocados por la demanda de capitalidad plena, en la que más de 80 personas resultaron afectadas por disparos de balines de goma y por la intoxicación provocada por el uso de agentes químicos. “La situación general del país y los acontecimientos de las últimas horas muestran una creciente escalada de confrontación y violencia que no nos hace ningún bien. Percibimos que no se trata ya de un problema entre departamentos, sino de un problema nacional que afecta a todos, puesto que está en juego la convivencia pacífica y el proceso democrático“, señala un comunicado público firmado por el secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Jesús Juárez.
El mismo recuerda que las lecciones aprendidas de la historia reciente “advierten que no podemos dejar que las cosas lleguen a un punto de descontrol“ y solicita al Gobierno responsabilizarse de la pacificación del país, pero no como mediador. Por segunda vez, el Ejecutivo convocó ayer, sin resultados, a un diálogo entre La Paz y Chuquisaca, asumiendo el rol de mediador. Al respecto, la Iglesia pidió al Ejecutivo “asumir su responsabilidad, no como mediador, sino como principal responsable y garante de las libertades ciudadanas y de la paz social para todos los bolivianos“. Asimismo, instó a los líderes sociales y políticos en conflicto a deponer la intransigencia, las medidas de presión y los recursos violentos, a fin de solucionar la crisis mediante el diálogo. “Exhortamos a todos a no instrumentalizar a sectores de la población como medios de presión que pueden terminar en enfrentamientos, incluso con pérdidas humanas“, señala.
El jueves 30 de agosto, el prefecto de Chuquisaca, David Sánchez (MAS), renunció al cargo argumentando que no quería ser corresponsable “de una inminente y cercana confrontación, donde podrían generarse heridos y muertos“. La Conferencia Episcopal Boliviana, en su comunicado, reflexionó además que “un diálogo auténtico debe tomar en cuenta el respeto a las diferencias, la libertad de expresión legítima de las demandas de la población y la aceptación del debate como medio de solución“.
Fuente: Diario La Razón de Bolivia


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