El papa Benedicto XVI llegó hoy en medio de una fuerte lluvia a Viena para una visita pastoral de tres días a Austria, cuyo objetivo principal consiste, según explicó el propio pontífice antes de partir de Roma, en "apoyar a la gente en su fe". El pontífice arribó al aeropuerto de Viena a las 11:15 hora local. La ceremonia de bienvenida tuvo que ser trasladada del aeropuerto a un hangar cercano debido a las torrenciales lluvias. El presidente de Austria, Heinz Fischer, y el cardenal Christoph Schoenborn recibieron a Benedicto XVI.
El motivo principal del viaje papal a Austria es el 850 aniversario del santuario mariano de Mariazell. Además, el Papa tiene previsto acudir a la Plaza de los Judíos en Viena para recordar a las víctimas del régimen nazi y visitar un monasterio cisterciense en el Bosque de Viena. El Pontífice dijo que en la Plaza de los Judíos pretende mostrar "nuestra tristeza, nuestra fidelidad y nuestra amistad con los hermanos judíos". Al mismo tiempo, el pontífice se pronunció por que continúe el diálogo entre la Iglesia Católica y los musulmanes. Sin embargo, subrayó que su visita a Austria no es un viaje político. Por la tarde, Benedicto XVI se desplazará al palacio imperial de Hofburg, para una visita de cortesía al presidente de la República. A continuación tendrá lugar el encuentro con representantes de diversos organismos internacionales, del cuerpo diplomático y del sector público, en compañía de Fischer. El momento culminante de la estancia del Papa en Austria será la misa que oficiará en la mañana del domingo en la catedral de San Esteban, en Viena.


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