Cuando faltan apenas horas para que sean presentados ante el Congreso norteamericano dos informes cruciales sobre el estado de la guerra en Irak, el presidente George W. Bush anunció ayer que en los próximos días dará a conocer la nueva estrategia que la Casa Blanca adoptará en el país en guerra. Está previsto que mañana y el martes el jefe militar en Irak, David Petraeus, y el embajador norteamericano en Bagdad, Ryan Crocker, presenten sus respectivos informes sobre la situación del país ocupado. Ambos testimonios, sumados al anuncio de Bush, convierten la semana en una de las más importantes en años para definir el destino de las tropas norteamericanas en Irak.
"La próxima semana, después de consultar con el Estado Mayor Conjunto, con mi equipo de seguridad nacional, con miembros del Congreso de ambos partidos y con líderes iraquíes, me dirigiré a la nación para hablar acerca de las recomendaciones que me hicieron el general David Petraeus y el embajador [en Irak] Ryan Crocker", declaró Bush en su programa de los sábados.
A pesar de los reclamos de varios sectores para establecer un cronograma de retiro, se espera que el mandatario pida 50.000 millones de dólares adicionales para seguir financiando la campaña militar en Irak, para lo que necesitará el respaldo del Congreso. "Voy a discutir los cambios que nuestra estrategia ha provocado en Irak. Voy a dar una visión sobre el futuro papel en Irak, que creo que el pueblo estadounidense y los líderes electos de ambos partidos pueden apoyar", anunció el mandatario.
En su discurso, Bush eludió hablar de las críticas a su estrategia actual y prefirió hablar de los "avances" que constató durante su última visita a Irak, el lunes pasado. "A principios de esta semana viajé a la provincia de Anbar, en Irak, para visitar a nuestros soldados y ver con mis propios ojos los impresionantes cambios que se están logrando gracias a ellos", dijo.
Bush sólo mencionó la situación en Anbar, pero no se refirió a Bagdad, donde la situación es mucho más inestable y las tropas norteamericanas no han logrado imponer el orden. Sin ir más lejos, otro atentado suicida se cobró ayer la vida de por lo menos 15 personas en el distrito chiita de Sadr City, en Bagdad.
Un "estallido político"
Sobre estas dificultades que enfrentan las tropas deberá explayarse mañana el jefe militar en Irak, Petraeus, y el martes el embajador Crocker. Ambos deberán explicar al Congreso cuáles fueron las ventajas del envío de 30.000 soldados adicionales al país, decisión impulsada por la Casa Blanca hace ocho meses y muy criticada hoy en Estados Unidos, donde crece la presión para una retirada. El informe que presentará mañana Petraeus es, según The New York Times, el más importante de un general norteamericano desde la Guerra de Vietnam y, según The Wall Street Journal, provocará un "estallido político".
Según lo que se ha dado a conocer hasta ahora, Petraeus no está a favor de que este año comience un repliegue de las tropas en Irak, tal como exigen los demócratas. El matutino The Washington Post señaló que Petraeus ha expresado "en privado" que está dispuesto a aceptar el retiro de entre 3500 y 4500 soldados a partir de marzo o abril de 2008, lo que equivale a menos del 5 por ciento del total de efectivos desplegados en el país.
Muchos estiman que este pequeño repliegue podría ser el resultado de la presión ejercida por el jefe del Pentágono, Robert Gates, que quiere dar alguna señal simbólica para reducir el costo político de esta guerra cada vez más impopular.
Continue leyendo el artículo del diario La Nación de Buenos Aires
"La próxima semana, después de consultar con el Estado Mayor Conjunto, con mi equipo de seguridad nacional, con miembros del Congreso de ambos partidos y con líderes iraquíes, me dirigiré a la nación para hablar acerca de las recomendaciones que me hicieron el general David Petraeus y el embajador [en Irak] Ryan Crocker", declaró Bush en su programa de los sábados.
A pesar de los reclamos de varios sectores para establecer un cronograma de retiro, se espera que el mandatario pida 50.000 millones de dólares adicionales para seguir financiando la campaña militar en Irak, para lo que necesitará el respaldo del Congreso. "Voy a discutir los cambios que nuestra estrategia ha provocado en Irak. Voy a dar una visión sobre el futuro papel en Irak, que creo que el pueblo estadounidense y los líderes electos de ambos partidos pueden apoyar", anunció el mandatario.
En su discurso, Bush eludió hablar de las críticas a su estrategia actual y prefirió hablar de los "avances" que constató durante su última visita a Irak, el lunes pasado. "A principios de esta semana viajé a la provincia de Anbar, en Irak, para visitar a nuestros soldados y ver con mis propios ojos los impresionantes cambios que se están logrando gracias a ellos", dijo.
Bush sólo mencionó la situación en Anbar, pero no se refirió a Bagdad, donde la situación es mucho más inestable y las tropas norteamericanas no han logrado imponer el orden. Sin ir más lejos, otro atentado suicida se cobró ayer la vida de por lo menos 15 personas en el distrito chiita de Sadr City, en Bagdad.
Un "estallido político"
Sobre estas dificultades que enfrentan las tropas deberá explayarse mañana el jefe militar en Irak, Petraeus, y el martes el embajador Crocker. Ambos deberán explicar al Congreso cuáles fueron las ventajas del envío de 30.000 soldados adicionales al país, decisión impulsada por la Casa Blanca hace ocho meses y muy criticada hoy en Estados Unidos, donde crece la presión para una retirada. El informe que presentará mañana Petraeus es, según The New York Times, el más importante de un general norteamericano desde la Guerra de Vietnam y, según The Wall Street Journal, provocará un "estallido político".
Según lo que se ha dado a conocer hasta ahora, Petraeus no está a favor de que este año comience un repliegue de las tropas en Irak, tal como exigen los demócratas. El matutino The Washington Post señaló que Petraeus ha expresado "en privado" que está dispuesto a aceptar el retiro de entre 3500 y 4500 soldados a partir de marzo o abril de 2008, lo que equivale a menos del 5 por ciento del total de efectivos desplegados en el país.
Muchos estiman que este pequeño repliegue podría ser el resultado de la presión ejercida por el jefe del Pentágono, Robert Gates, que quiere dar alguna señal simbólica para reducir el costo político de esta guerra cada vez más impopular.
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