viernes, septiembre 07, 2007

EL MUNDO LLORA A PAVAROTTI





Luciano Pavarotti, el célebre tenor cuya portentosa voz y carisma inigualable lo convirtieron en uno de cantantes de ópera más admirados en la historia, ha fallecido, informó su representante a The Associated Press. Tenía 71 años. A Pavarotti se le había diagnosticado cáncer pancreático el año pasado, y debió someterse a más tratamiento para su padecimiento en agosto pasado. Su representante Terri Robson dijo a la AP en un comunicado por correo electrónico que Pavarotti falleció en su casa en Módena, Italia, el jueves, a las 5.00. "El Maestro libró una larga y dura batalla contra el cáncer pancreático, que finalmente cobró su vida. De manera congruente con la actitud que caracterizó su vida y obra, se mantuvo optimista hasta que quedó abatido en la última etapa de su enfermedad", señaló el comunicado.Desde el interior de la casa, custodiada por la policía, el asistente de Pavarotti, Edwin Tinoco, dijo a la cadena televisiva Sky TG 24 que durante sus últimos días, el cantante permaneció tranquilo en la residencia.







Para los aficionados serios a la ópera, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano. Para millones más, sus interpretaciones de arias como "Nessun Dorma", de "Turandot" de Puccini, representaban la esencia de la ópera. De hecho, "Nessun Dorma" fue la última interpretación de Pavarotti, en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno en Turín, Italia, realizada en febrero del 2006. Su último concierto fue en Taipei, en diciembre del 2005, y su despedida de la ópera ocurrió en marzo del 2004, durante la puesta de "Tosca" de Puccini en el Metropolitan de Nueva York. Fue la segunda gran pérdida del mundo operístico en los meses recientes. La famosa soprano estadounidense Beverly Sills falleció el 2 de julio en su casa en Nueva York. Tenía 78 años y estaba también enferma de cáncer.






Pero la popularidad de Pavarotti era incomparable.
Reconocible instantáneamente por su espesa barba negra y su redondez envuelta en esmoquin, Pavarotti irradiaba una magia intangible que lo ayudó a conquistar corazones de un modo en que Plácido Domingo y José Carreras, sus compañeros en los conciertos "Los tres tenores", nunca hicieron. "Siempre le admiré esa voz gloriosa, un don de Dios; ese timbre inconfundible y especial desde las notas bajas hasta las más altas en la gama de un tenor", dijo Domingo en un comunicado desde Los Angeles.

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