miércoles, octubre 10, 2007

China aprueba la esperada línea de alta velocidad entre Pekín y Shanghai

El Gobierno chino aprobó la línea de alta velocidad entre Pekín y Shanghai, con trenes que circularán a 350 kilómetros por hora, un proyecto de hace 10 años pospuesto hasta ahora, informó la prensa estatal. El anuncio fue hecho público por la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo (NDRC), responsable de este tipo de proyectos, en su web oficial, señalando que el régimen comunista ha aceptado el estudio de viabilidad y las obras se iniciarán "pronto", probablemente antes de finales de año. En un principio, la construcción de esta línea, con la que China quería dar una muestra de modernidad y enlazar su centro político con el económico, se iba a iniciar en 2006 e iba a finalizarse en 2010, año de la Expo Universal de Shanghai, aunque las dificultades del proyecto obligaron a retrasarlo.
La inauguración este año de los "trenes bala" entre Pekín, Shanghai y otras ciudades chinas, que circulan por raíles convencionales a una velocidad de 250 kilómetros por hora, pudo retrasar los planes de un ferrocarril aún más rápido.Por ahora no hay demasiados detalles sobre la línea de alta velocidad, fuera de su longitud (1.318 kilómetros), así como la confirmación de que el nuevo tren no usará tecnología de levitación magnética (trenes sin ruedas que "flotan" por los raíles y alcanzan velocidades superiores a los 430 kilómetros por hora). Actualmente, el único tren de levitación magnética del mundo se encuentra en Shanghai, donde cubre el trayecto entre la ciudad y el aeropuerto, alcanzando 431 kilómetros por hora y recorriendo 50 kilómetros en ocho minutos. China estudia alargar esa línea de levitación magnética (conocido popularmente como "maglev") hasta la ciudad de Hangzhou, también en el delta del Yangtsé, aunque la decisión está paralizada a la espera de estudios de impacto ambiental y la negociación con poblaciones que viven en la zona por la que pasaría el tren.
Respecto al tren de alta velocidad Pekín-Shanghai, las dudas sobre su construcción estribaban en su alto coste, ya que aunque éste se fijaba originalmente en 17.300 millones de dólares, ahora nuevos estudios lo elevaron a 22.600 millones (un poco más de lo que cuesta construir la gigantesca presa de las Tres Gargantas). Grandes multinacionales de la tecnología en los transportes, como la alemana Siemens, la francesa Alstom, la japonesa Kawasaki o la canadiense Bombardier están interesadas en participar en el proyecto. Siemens, la que tiene mayor presencia en China, ya ha prestado su tecnología en el maglev de Shanghai y algunas líneas de metro chinas, mientras que Bombardier obtuvo el contrato para fabricar los vagones presurizados del tren al Tíbet, el más alto del mundo.

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