Al paso que van las cosas y a pesar de la imperiosa necesidad nacional en el sentido de que el gobierno y la oposición, centrada hoy en la llamada "media luna ampliada", zanjen a la brevedad la ya prolongada crisis política e institucional que aqueja al país, no se observan condiciones que por lo menos permitan vislumbrar una luz al final del túnel, en virtud de que uno sigue empecinado en su afán hegemónico y totalitario y la otra, alentada por el resultado del reciente referendo en el departamento de Santa Cruz, no oculta firme decisión de afianzar más aun su posición en contra de ese empeño, digno de mejor causa, desde luego, por conducto de las consultas autonómicas a realizarse en Beni, Pando y Tarija el próximo mes de junio.
En este contexto, es previsible que los bolivianos continuemos en zozobra por espacio de algo más de seis semanas y no sólo eso, sino que día que pase, el deterioro de la economía por obra de la inflación y la ausencia de medidas que le pongan freno en términos sostenibles, será más notorio en perjuicio, sobre todo, de los sectores presas de la pobreza y el desempleo, circunstancia que bien podría tornarse en otro factor de perturbación.
Ello, sin embargo, no será óbice para que el ajetreo de parte de la administración masista y sus afines, cobre mayor intensidad que la vivida hasta ahora, según se desprende de las declaraciones del Presidente de la República a tiempo de descalificar, sin fundamento valedero, por cierto, el hito cruceño en favor de la descentralización y la democracia, y de los anuncios de dirigentes de los grupos que dicen respaldar su ejecutoria para precipitar los referendos concernientes al proyecto de Constitución aprobado en La Glorieta y Oruro de forma y manera que es de conocimiento y rechazo tanto del grueso de la opinión pública sensata, cuanto del liderato del movimiento autonómico, generado como respuesta a tan errático texto, precisamente.
Siga leyendoe el editorial del diario Los Tiempos de Cochabamba, Bolivia
En este contexto, es previsible que los bolivianos continuemos en zozobra por espacio de algo más de seis semanas y no sólo eso, sino que día que pase, el deterioro de la economía por obra de la inflación y la ausencia de medidas que le pongan freno en términos sostenibles, será más notorio en perjuicio, sobre todo, de los sectores presas de la pobreza y el desempleo, circunstancia que bien podría tornarse en otro factor de perturbación.
Ello, sin embargo, no será óbice para que el ajetreo de parte de la administración masista y sus afines, cobre mayor intensidad que la vivida hasta ahora, según se desprende de las declaraciones del Presidente de la República a tiempo de descalificar, sin fundamento valedero, por cierto, el hito cruceño en favor de la descentralización y la democracia, y de los anuncios de dirigentes de los grupos que dicen respaldar su ejecutoria para precipitar los referendos concernientes al proyecto de Constitución aprobado en La Glorieta y Oruro de forma y manera que es de conocimiento y rechazo tanto del grueso de la opinión pública sensata, cuanto del liderato del movimiento autonómico, generado como respuesta a tan errático texto, precisamente.
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