Los resultados del referéndum cruceño de aprobación del Estatuto Autonómico departamental ahondaron las diferencias entre el Gobierno y los prefectos opositores. La posibilidad del diálogo quedó aún más distante que antes de la consulta regional. El Gobierno, mediante el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, consideró que los líderes cruceños recibieron un revés electoral y dijo que el diálogo con los prefectos autonomistas deberá realizarse antes del próximo referéndum (1 de junio) y sobre la base del texto constitucional aprobado en diciembre del 2007 por el oficialismo.
Contrariamente, el director de Autonomías de la Prefectura de Santa Cruz, Carlos Dabdoub, señaló que el diálogo no podrá avanzar si el Gobierno no reconoce la victoria del Sí en la consulta del domingo y anticipó que “la concreción de resultados sólo se podría dar después del último referéndum de Tarija, programado para el 22 de junio”.
El prefecto de ese departamento, Mario Cossío, declaró poco antes que “la única posibilidad de avanzar en el diálogo es sobre la base de un reconocimiento del resultado del mandato popular reflejado en el referéndum del domingo”.
Además, mientras Quintana advirtió que el Gobierno avanzará independientemente en la convocatoria al diálogo “si no existen respuestas inmediatas de los prefectos”, Dabdoub anunció que la autonomía cruceña comenzará la aplicación de sus estatutos con medidas como la elección de los miembros que formarán la Asamblea Departamental y la fijación de un salario mínimo departamental.
A este panorama de mayor distanciamiento entre el Gobierno y los prefectos opositores se sumó la exclusión, por parte del Gobierno, de uno de los principales promotores del diálogo hasta antes de la consulta del 4 de mayo: la Iglesia Católica.
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Contrariamente, el director de Autonomías de la Prefectura de Santa Cruz, Carlos Dabdoub, señaló que el diálogo no podrá avanzar si el Gobierno no reconoce la victoria del Sí en la consulta del domingo y anticipó que “la concreción de resultados sólo se podría dar después del último referéndum de Tarija, programado para el 22 de junio”.
El prefecto de ese departamento, Mario Cossío, declaró poco antes que “la única posibilidad de avanzar en el diálogo es sobre la base de un reconocimiento del resultado del mandato popular reflejado en el referéndum del domingo”.
Además, mientras Quintana advirtió que el Gobierno avanzará independientemente en la convocatoria al diálogo “si no existen respuestas inmediatas de los prefectos”, Dabdoub anunció que la autonomía cruceña comenzará la aplicación de sus estatutos con medidas como la elección de los miembros que formarán la Asamblea Departamental y la fijación de un salario mínimo departamental.
A este panorama de mayor distanciamiento entre el Gobierno y los prefectos opositores se sumó la exclusión, por parte del Gobierno, de uno de los principales promotores del diálogo hasta antes de la consulta del 4 de mayo: la Iglesia Católica.
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