lunes, agosto 18, 2008

Obama entra en la hora de la verdad

Concluidas las vacaciones, el duro examen de Rick Warren, el pastor conservador que el sábado recibió en su iglesia de California a los dos candidatos presidenciales, demostró algo que viene siendo norma en esta campaña: es Barack Obama el que tiene que ofrecer mayores pruebas de su cualificación.




Concluidas las vacaciones, el duro examen de Rick Warren, el pastor conservador que el sábado recibió en su iglesia de California a los dos candidatos presidenciales, demostró algo que viene siendo norma en esta campaña: es Barack Obama el que tiene que ofrecer mayores pruebas de su cualificación; es a él, no a su rival, John McCain, al que se indaga con curiosidad y sospecha sobre sus verdaderas condiciones para ser el próximo presidente de EE UU. Es sobre él sobre el que cae el foco.

Éste es, por tanto, el momento decisivo del senador de Illinois. A una semana de la Convención Demócrata, en la que sentará las bases de su candidatura e intentará unir al partido tras ella, y a dos meses y medio de las elecciones, comienza la fase en la que debe convencer a los ciudadanos de que su enorme popularidad va pareja a su capacidad y de que dispone de un proyecto y un equipo a la altura del entusiasmo desatado con su promesa de cambio. Es decir, la fase en la que debe añadir prosa a su hermosa oratoria.

No era éste el escenario deseado por los demócratas, que hubieran preferido que se siguiera hablando de la obra de George W. Bush y de sus compañeros republicanos. Estos, en cambio, abatidos hace pocos meses ante la perspectiva de unas elecciones perdidas de antemano debido a la impopularidad del presidente y a la mala situación económica, creen ver aún una posibilidad de éxito si la campaña se focaliza en Obama, en su pasado, en su raza y en su inexperiencia, en lugar de en McCain, en su edad, en su relación con Bush y en su ideología.

Pero, a menos que alguna sorpresa modifique el rumbo, esta campaña parece ya inexorablemente convertida en un referéndum sobre Obama. Esto es, en parte, consecuencia del éxito inicial del candidato demócrata, que ha acaparado durante meses el espacio de los medios de comunicación. Una reciente encuesta del centro de investigación Pew, que descubría que un 48% de los norteamericanos había oído hablar "demasiado" de Obama, mostraba que sólo un 28% tenía esa misma sensación respecto a McCain.

Curiosamente, después de un cuarto de siglo en el Congreso y dos carreras presidenciales a sus espaldas, el senador de Arizona, que este verano cumplirá 72 años, resulta ser el gran desconocido de esta campaña electoral.

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