Como en 1999, destacados analistas de Wall Street avizoran graves problemas en la Argentina. Las recomendaciones de los especialistas a sus clientes para que reduzcan sus inversiones en el país incluyen, otra vez, las posibilidades de un default o una reestructuración forzosa de la deuda.

Por caso, Lehman Brothers explicó a sus clientes que "los mercados han comenzado a preguntarse si el país podría estar al borde de otro default. Pocos participantes del mercado, si es que alguno, han olvidado los costos y el drama asociados al default anterior. Como resultado, los mercados están altamente sensibilizados".
El banco de inversión señaló: "La Argentina parece deslizarse rápidamente hacia una posición desfavorable con costos prohibitivos de financiamiento, en momentos en que el fondeo es cada vez más escaso. Sin embargo, estimamos toda reestructuración potencial de la deuda improbable hasta 2010".
En su informe titulado "La montaña rusa de la Argentina", Lehman remarcó que "las preocupaciones sobre una reestructuración de la deuda en el corto plazo parecen exageradas". Pero expuso: "Mirando hacia adelante, la pregunta es: ¿será capaz el Gobierno de continuar explotando sus ahorros en 2010? Los mercados parecen ser cada vez más de la opinión de que no".
Tampoco ayuda la indiferencia que proyecta el Palacio de Hacienda entre los analistas. Así es como la analista del Credit Suisse Carola Sandy, otra vieja conocedora de las finanzas argentinas, difundió una nota en la que alertó entre sus clientes: "No vemos la recompra de bonos como un indicio de un cambio fundamental en la política económica".
Sandy apuntó al mismo marco fiscal que los últimos reportes de Morgan Stanley y Goldman Sachs. El primero lamentó que el gasto público más que compensará la suba en la recaudación generada por "la inflación, el robusto crecimiento y los altos precios de las commodities", mientras que el segundo expresó la "preocupación" por el "impacto negativo del retroceso reciente en los precios de las commodities agrícolas en las cuentas fiscales y en el desempeño de la economía real".
Para el experto de Goldman Sachs Alberto Ramos, "es bastante paradójico que un país con superávits fiscales gemelos, que aún crece a tasas sólidas y cuyas principales exportaciones han tenido un aumento significativo de los precios desde 2003 aún carece de un acceso directo a los mercados y tiene que pagar un 15% para colocar deuda".
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Por caso, Lehman Brothers explicó a sus clientes que "los mercados han comenzado a preguntarse si el país podría estar al borde de otro default. Pocos participantes del mercado, si es que alguno, han olvidado los costos y el drama asociados al default anterior. Como resultado, los mercados están altamente sensibilizados".
El banco de inversión señaló: "La Argentina parece deslizarse rápidamente hacia una posición desfavorable con costos prohibitivos de financiamiento, en momentos en que el fondeo es cada vez más escaso. Sin embargo, estimamos toda reestructuración potencial de la deuda improbable hasta 2010".
En su informe titulado "La montaña rusa de la Argentina", Lehman remarcó que "las preocupaciones sobre una reestructuración de la deuda en el corto plazo parecen exageradas". Pero expuso: "Mirando hacia adelante, la pregunta es: ¿será capaz el Gobierno de continuar explotando sus ahorros en 2010? Los mercados parecen ser cada vez más de la opinión de que no".
Tampoco ayuda la indiferencia que proyecta el Palacio de Hacienda entre los analistas. Así es como la analista del Credit Suisse Carola Sandy, otra vieja conocedora de las finanzas argentinas, difundió una nota en la que alertó entre sus clientes: "No vemos la recompra de bonos como un indicio de un cambio fundamental en la política económica".
Sandy apuntó al mismo marco fiscal que los últimos reportes de Morgan Stanley y Goldman Sachs. El primero lamentó que el gasto público más que compensará la suba en la recaudación generada por "la inflación, el robusto crecimiento y los altos precios de las commodities", mientras que el segundo expresó la "preocupación" por el "impacto negativo del retroceso reciente en los precios de las commodities agrícolas en las cuentas fiscales y en el desempeño de la economía real".
Para el experto de Goldman Sachs Alberto Ramos, "es bastante paradójico que un país con superávits fiscales gemelos, que aún crece a tasas sólidas y cuyas principales exportaciones han tenido un aumento significativo de los precios desde 2003 aún carece de un acceso directo a los mercados y tiene que pagar un 15% para colocar deuda".
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