Las pruebas de resistencia a las que se acaban de someter las principales instituciones financieras de Estados Unidos, como parte de un publicitado esfuerzo por apuntalar su capital, han generado una creciente preocupación al otro lado del Atlántico: los bancos europeos habrían quedado muy rezagados en su propio empeño por reforzar sus finanzas.
Al contrario de lo ocurrido en EE.UU., en Europa no ha habido un intento serio por obligar a los bancos a aumentar sus niveles de capital y los gobiernos sólo han intervenido de manera parcial. Mientras los bancos estadounidenses anuncian medidas para incrementar su capital, sus congéneres europeos no han aprovechado la reciente alza de sus acciones para seguir el ejemplo. "Comparado con EE.UU., el sistema bancario europeo está rápidamente quedando atrás", señala Philip Finch, analista del banco suizo UBS AG. "El repunte reciente ha permitido que la complacencia retorne a los bancos y a las autoridades", aseveró.
Los bancos europeos han recaudado cerca del 40% del US$ 1 billón (millón de millones) que necesitan para cubrir las pérdidas registradas desde el comienzo de la crisis financiera y mantener niveles de capital saludables, según los últimos cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los bancos estadounidenses, en cambio, han recaudado o anunciado planes para levantar dos terceras partes de los US$ 666.000 millones que necesitarían, según el FMI.
Hasta cierto punto, la inmovilidad en Europa refleja una actitud diferente acerca de divulgar la salud de la banca. Gran Bretaña, uno de un puñado de países que ha realizado pruebas de resistencia, nunca reveló los criterios que se emplearon o detalló los resultados, eludiendo la transparencia que, en opinión de analistas e inversionistas, reforzó la credibilidad del proceso en EE.UU. Stephen Green, presidente de la junta directiva de HSBC PLC, dijo en una entrevista el lunes que la estrategia seguida por EE.UU. no es "la forma de infundir confianza en el proceso" y resaltó las disputas públicas que se suscitaron entre el gobierno y los bancos.
Siga leyendo el artículo del diario The Wall Street Journal Américas, publicado en el diario La Nación de Buenos Aires
Al contrario de lo ocurrido en EE.UU., en Europa no ha habido un intento serio por obligar a los bancos a aumentar sus niveles de capital y los gobiernos sólo han intervenido de manera parcial. Mientras los bancos estadounidenses anuncian medidas para incrementar su capital, sus congéneres europeos no han aprovechado la reciente alza de sus acciones para seguir el ejemplo. "Comparado con EE.UU., el sistema bancario europeo está rápidamente quedando atrás", señala Philip Finch, analista del banco suizo UBS AG. "El repunte reciente ha permitido que la complacencia retorne a los bancos y a las autoridades", aseveró.
Los bancos europeos han recaudado cerca del 40% del US$ 1 billón (millón de millones) que necesitan para cubrir las pérdidas registradas desde el comienzo de la crisis financiera y mantener niveles de capital saludables, según los últimos cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los bancos estadounidenses, en cambio, han recaudado o anunciado planes para levantar dos terceras partes de los US$ 666.000 millones que necesitarían, según el FMI.
Hasta cierto punto, la inmovilidad en Europa refleja una actitud diferente acerca de divulgar la salud de la banca. Gran Bretaña, uno de un puñado de países que ha realizado pruebas de resistencia, nunca reveló los criterios que se emplearon o detalló los resultados, eludiendo la transparencia que, en opinión de analistas e inversionistas, reforzó la credibilidad del proceso en EE.UU. Stephen Green, presidente de la junta directiva de HSBC PLC, dijo en una entrevista el lunes que la estrategia seguida por EE.UU. no es "la forma de infundir confianza en el proceso" y resaltó las disputas públicas que se suscitaron entre el gobierno y los bancos.
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