
A Silvio Berlusconi le gusta jugar a los médicos. Al menos eso se deduce de las interceptaciones telefónicas que han llevado a los fiscales de Milán a acusar al primer ministro italiano de, de 74 años, de prostitución de menores y de abuso de cargo público.
Ya en los últimos días había trascendido cómo muchas de las participantes en los 'bunga-bunga' de Arcore, la villa de 'Il Cavaliere' a las afueras de Roma, solían disfrazarse de enfermeras para después protagonizar strip-teases ante Berlusconi. Pero hoy han salido a la luz nuevos datos del supuesto fetichismo del primer italiano por batas blancas...
La prueba de esa particular fijación culmina con Roberta Bonasia, una morena de 26 años, hasta hace poco enfermera de profesión y ganadora del título miss Turín. Después de frecuentar Arcore, Berlusconi la invitó en agosto pasado a visitarle en Villa Certosa, su mansión en la isla Cerdeña. Pero antes de presentarse en Villa Certosa, la chica debidamente instruida sobre lo que debía de hacer por Lele Mora, el agente del espectáculo acusado de un delito de favorecer la prostitución al haber supuestamente empujado a muchas chicas a mantener relaciones sexuales con Il Cavaliere a cambio de dinero.


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