
La monarquía absoluta que gobierna en Arabia Saudí ha invertido más de 89.000 millones de euros en aumentar los salarios, construir viviendas y financiar organizaciones religiosas entre otros gastos para neutralizar a la mayor parte de la oposición, según informa el diario estadounidense 'The New York Times'.
El rey Abdulá bin Abdulaziz ha gastado, al final, 41.000 millones de euros más de los 48.000 que prometió en febrero. Estos desembolsos comenzaron tras la caída de Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto.
El gobernante pagó un salario extra equivalente a dos meses a todos los funcionarios y gastó 48.000 millones de euros sólo en 500.000 unidades en viviendas para los pobres. A las organizaciones estrictamente musulmanas, incluyendo a la policía religiosa, destinó 137 millones de euros.
Apoyo religioso
Además, el Gobierno ha llevado una política de acercamiento con los poderes religiosos que le ha resultado muy beneficiosa, ya que el Gran Muftí, máxima autoridad religiosa en el país, proclamó una fatwa que afirmaba que el Islam prohíbe manifestarse en las calles.


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