Miles de personas protestaron en Atenas con movilizaciones y huelgas contra los recortes. El gobierno griego dio ayer luz verde al nuevo plan de austeridad 2012-2015, reclamado por los acreedores del país -la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- a cambio de mantener su ayuda financiera. En respuesta, los sindicatos movilizaron a miles de personas contra al ajuste.
Tras aprobar el plan, el primer ministro griego, Giorgios Papandreu, dijo que el país se encuentra en una "encrucijada definitiva", por lo que las próximas semanas, a su juicio, serán críticas.
El premier señaló que Grecia debe enviar un mensaje de unidad al mundo, según informó el vocero del ejecutivo, Giorgios Petalotis, al término de un consejo de ministros en el que se aprobó también la venta de activos estatales por valor de más de 110.000 millones de dólares.
Con la sanción del paquete de austeridad y la venta de activos estatales, el gobierno griego busca reducir la inmensa deuda pública del país, que sobrepasa los 500.000 millones de dólares, y sobre todo demostrar que su país hace los deberes necesarios para obtener un nuevo plan de ayuda de la UE y el FMI, que podría superar los 130.000 millones de dólares, para evitar una suspensión de pagos.


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