Tras más de cinco años (1934 días o 46.416 horas) de cautiverio del soldado israelí Guilad Shalit en Gaza, Israel y el grupo islamista Hamas intentan hoy vender como "mal menor" o "éxito" el acuerdo de canje de presos, posibilitado básicamente porque llegaron a la conclusión de que la otra parte ya no podía ceder más.
El 'terremoto' regional también ha contribuido. Era ahora o nunca. "Hemos recibido plenas garantías que se encuentra vivo", dicen fuentes del Gobierno de Benjamin Netanyahu a ELMUNDO.ES
Un israelí por 1027 presos palestinos, entre ellos 450 exigidos expresamente por Hamas. El 'estómago' de Israel no digiere la puesta en libertad de 280 con cadenas perpetuas por graves atentados pero, si no hay sorpresas de última hora, Shalit volverá a su casa el próximo martes a cambio de la primera tanda de 450 presos.
Los palestinos lo celebran mientras Hamas, aunque no consigue la vuelta de algunos de sus principales cabecillas, lo considera una victoria moral y estratégica. "El mejor canje en nuestra historia", presumía uno de sus líderes.
Con el corazón, los israelíes se alegran por la vuelta de su 'hijo' Guilad y el histórico cumplimiento del compromiso no escrito con aquellos que acaban en manos del enemigo. Con la cabeza, lamentan pagar lo que todos los analistas definen como "un precio desorbitado ante el terror de Hamas".


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