Renunció el candidato de los Estados Unidos para el cargo de Secretario General de la OEA, el ex Presidente de El Salvador Francisco Flóres, al no haber logrado reunir una base de votos. Esta renuncia era para ahorrarle a su patrocinador la primera derrota desde la fundación del organismo. El único argumento que le queda a EE.UU., el gran elector en la OEA, es la distribución geográfica. Ese su mensaje permanente para impulsar una candidatura que se cayó por no haber logrado prender en su zona de influencia. Chile, seguirá trabajando en los votos decisivos que están en los países de la Comunidad del Caribe, pero debemos admitir que será una dura pelea voto a voto.
Chile al proponer el nombre de José Miguel Insulza para ocupar el cargo de Secretario General de la OEA, lo hizo sobre tres elementos. Primero, definiendo un objetivo de reformar la Organización y ponerla a tono con los tiempos y desafíos presentes. Segundo, Que el fuera el gran foro de la discusión de los temas que nos importan para el crecimiento, desarrollo, paz, la seguridad, la integración que en las últimas décadas ha perdido toda importancia y tercero, tener un liderazgo para cumplir con estas ambiciosas metas. La OEA tal y cual está funcionando, no responde con eficiencia y eficacia a contribuir a una real misión de aporte al desarrollo de los países que la integran. Su accionar es muy pasivo, lejano, de reacción tardía. Basta ver el mosaico de conflictos que existen entre países, para observar que en la mayoría de ellos la voz de la OEA no se ha sentido. Por eso, esta elección no es una más. Y es aquí donde junto al nombre de quién se elija, también es útil mencionar el rol de los EE.UU., para potenciar el organismo. Las Administraciones de la Casa Blanca asumen el mayor costo financiero de la OEA. Aportan 60 de los 70 millones de dólares para sus operaciones, y con esta premisa, han sido el factor determinante para escoger el Secretario General de la OEA. Chile no ha planteado una candidatura para oponerse a los EE.UU.. Propuso el nombre de un experto en negociación y conocimiento del Derecho internacional, precisamente para abordar la gran tarea de la modernización del foro. En ese sentido, es cierto que cada Estado es libre de votar por quién considere pertinente hacerlo. Desde esta lógica, abordaremos una elección como lo planteamos al inicio de la postulación de Insulza, como un nombre para estos tiempos. No es contra ningún país. Es para sumar esfuerzos y voluntades. Esperamos que así también lo entienda el gran elector de la OEA los EE.UU. El cuadro será complejo si EE.UU. decide mantener la postura que el cargo se debe ocupar por división geográfica y no por la OEA moderna eficiente que esperamos se logre transformar.

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