Este es un interesante análisis escrito por Laurie Goodstein De The New York Times y cuya reproducción tra hoy el diario La Nación de Argentina.
Cuando los 117 cardenales católicos romanos habilitados para elegir el sucesor del papa Juan Pablo II se reúnan en la Capilla Sixtina para emitir su voto, el suspenso mundial sobre el resultado será compartido, incluso, por los propios cardenales del cónclave. Muchos analistas de asuntos eclesiásticos coinciden en que no se perfila alguien que aventaje al resto, en contraste con algunas elecciones pontificias anteriores. De manera que los cardenales analizarán diversos factores, incluyendo la edad, la experiencia, la personalidad y el país de origen de los candidatos. Entre las cuestiones decisivas que afrontan los cardenales figura si el papado debería ser restituido a un italiano o si los cardenales tienen el gesto de elegir papa a un candidato oriundo del Tercer Mundo, donde el catolicismo se extiende pero está amenazado por otros credos. “Un papa procedente del Tercer Mundo indicaría que ésta ya no es una Iglesia europea, y que somos católicos en el sentido de que la palabra católico significa universal", afirmó el reverendo Thomas Reese.

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