martes, agosto 23, 2005

Brasil: Un "blindaje" oficialista para un ministro clave

Aun cuando la disciplina del oficialismo brasileño -del Partido de los Trabajadores- siguió siendo admirable en la embestida contra el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, lo cierto es que las balas de las denuncias de corrupción están cayendo cada vez más cerca del presidente Luis Ignacio Lula da Silva.Es, en verdad, demasiado para el confort oficial. En una metáfora antropomórfica podría decirse que con la renuncia de José Dirceu a la Casa Civil del Planalto hace unas semanas fue afectado el sistema nervioso del Gobierno y ahora los disparos contra Palocci dieron en la periferia de su corazón, la economía. Esto sin contar con que, entre ambos hechos, hubo un mensaje público de Lula proclamando inocencia que no convenció a demasiados, según las encuestas. Hay, parece ser, un problema con el lenguaje oficial también.No es casual entonces que los legisladores y otras figuras del PT —aun aquellas que son muy críticas de la ortodoxia fiscal que encarna Palocci— salieran rápidamente a blindar al ministro contra las acusaciones de haber recibido coimas de una empresa transportadora de desechos mientras era alcalde de Ribeirao Preto del Estado de San Pablo, entre 1993 y 1997. Uno de estos opositores al neoliberalismo aggiornado de Palocci, el diputado federal Iván Valente (PT-San Pablo) lo explicó ayer de este modo: "Los temas no deben mezclarse; una cosa es la política económica que yo cuestiono y otra son las denuncias que afectan el buen nombre del ministro, para las que no hay prueba alguna". "El problema no es la continuidad de un funcionario, sino de la política que seguiría en pie aunque Palocci se fuera", agregó al comentar la negativa de Lula el domingo a aceptarle la denuncia a su ministro.Con todo, los reflejos gubernamentales parecen haber mejorado sustancialmente desde que un político de la coalición oficialista denunció el pago de sobornos a legisladores por parte del PT. Lula tardó semanas en articular una respuesta pública y cuando lo hizo fue débil. Palocci no esperó sino unas pocas horas para enfrentar cara a cara a la prensa respondiendo todas las preguntas y proclamando en cada una de ellas su inocencia.Hay otro dato interesante. A diferencia de lo que hizo en la primera ocasión, el oficialismo parece ahora dispuesto a emplear a fondo las debilidades del nuevo denunciante. Rogerio Buratti, un abogado ex asesor de Palocci en la Prefectura, es un personaje que no podrá hacer pasar desapercibidos los puntos oscuros de su currículo. Palocci insistió además que los operadores económicos han aprendido a diferenciar proceso económico de conmoción política. Puede ser, pero desde que todo se hizo público, ni el dólar que creció casi un tres por ciento respecto del real, ni el riesgo país que subió más de tres puntos parecen tener totalmente en claro esa lección.

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