Campeón del mundo de ajedrez en 1972 y 1975, Bobby Fischer falleció a la edad de 64 años según informa la radio nacional islandesa citando a una fuente cercana al estadounidense con ciudadanía islandesa.
De origen alemán, Robert James Fischer nació en 1943 en Chicago. Sus padres se divorciaron cuando él apenas contaba dos años, a lo que se achacan muchos de sus problemas psicológicos de la actualidad. A pesar de que aprendió a jugar gracias a las instrucciones de un pequeño juego que le regaló su hermana para que se entretuviese cuando le dejaban solo, su aprendizaje fue tan rápido que a los 12 años todos los rivales se le quedaban pequeños.
Primero en el Erasmus Hall High School de Brooklin y después bajo los auspicios de John W. Collins, maestro de otras grandes figuras y a la postre la figura paterna de la vida de Fischer, el joven se forjó una fama de niño problemático y adolescente prodigio. Un prestigio al que no defraudá al ganar el campeonato de Estados Unidos en 1957 a la edad de 14 años.
Con 15 años de convirtió el Gran Maestro más joven de la historia en alcanzar tal grado tras ocupar el quinto puesto en el internazional de Potoroz. A partir de ahí accedería al plano internacional coincidiendo con la época de dominio de la URSS en el mundo del ajedrez desde 1948.
La partida del siglo
Tras conseguir acceder a una final del campeonato del mundo y con un récord de 19 victorias consecutivas que constituye un hito histórico, Fischer finalmente logró medirse con el ruso Boris Spassky el final del mundial en Reykiavik en 1972. Una partida que trascendió mas allá de las fronteras del deporte, pues el mundo polarizado en bloques no lo entendió. Incluso Henry Kissinger, secretario de Estado norteamericano intervinó para convercer a su díscolo compatiota de no participar.
Con un desarrollo tenso, el estadounidense se impuso después de 21 partidas (7 partidas ganadas, 3 perdidas y 11 tablas). Por fin se coronaba campeón del mundo siendo el único estadounidense de la historia en lograrlo. Pero con su gran éxito comenzó su maldición. No volvió a jugar durante su reinado y fue desposeido su corona en 1975 cuando planteó unas exigencias excesivas a la FIDE para su partida por el título con Anatoly Karpov.

Bobby Fischer.
Ocaso
Desde entonces no volvería a competir hasta 1995. Fue en Belgrado, en una partida para conmemorar los 20 años de su enfrentamiento con Spassky y bajo los auspicios de la Yugoslavia bloqueda por Estados Unidos. Su participación supuso ser considerado como traidor por su país y un peregrinaje a ninguna parte que hoy a terminado. Por medio, doce años desaparecido, su reaparición en Japón, en el aeropuerto internacional de Narita, y asilo político concedido por Islandia antes de que Estados Unidos solucionara el problema con las autoridades niponas.
Fuente: Diario El Mundo de España
De origen alemán, Robert James Fischer nació en 1943 en Chicago. Sus padres se divorciaron cuando él apenas contaba dos años, a lo que se achacan muchos de sus problemas psicológicos de la actualidad. A pesar de que aprendió a jugar gracias a las instrucciones de un pequeño juego que le regaló su hermana para que se entretuviese cuando le dejaban solo, su aprendizaje fue tan rápido que a los 12 años todos los rivales se le quedaban pequeños.
Primero en el Erasmus Hall High School de Brooklin y después bajo los auspicios de John W. Collins, maestro de otras grandes figuras y a la postre la figura paterna de la vida de Fischer, el joven se forjó una fama de niño problemático y adolescente prodigio. Un prestigio al que no defraudá al ganar el campeonato de Estados Unidos en 1957 a la edad de 14 años.
Con 15 años de convirtió el Gran Maestro más joven de la historia en alcanzar tal grado tras ocupar el quinto puesto en el internazional de Potoroz. A partir de ahí accedería al plano internacional coincidiendo con la época de dominio de la URSS en el mundo del ajedrez desde 1948.
La partida del siglo
Tras conseguir acceder a una final del campeonato del mundo y con un récord de 19 victorias consecutivas que constituye un hito histórico, Fischer finalmente logró medirse con el ruso Boris Spassky el final del mundial en Reykiavik en 1972. Una partida que trascendió mas allá de las fronteras del deporte, pues el mundo polarizado en bloques no lo entendió. Incluso Henry Kissinger, secretario de Estado norteamericano intervinó para convercer a su díscolo compatiota de no participar.
Con un desarrollo tenso, el estadounidense se impuso después de 21 partidas (7 partidas ganadas, 3 perdidas y 11 tablas). Por fin se coronaba campeón del mundo siendo el único estadounidense de la historia en lograrlo. Pero con su gran éxito comenzó su maldición. No volvió a jugar durante su reinado y fue desposeido su corona en 1975 cuando planteó unas exigencias excesivas a la FIDE para su partida por el título con Anatoly Karpov.
Bobby Fischer.
Ocaso
Desde entonces no volvería a competir hasta 1995. Fue en Belgrado, en una partida para conmemorar los 20 años de su enfrentamiento con Spassky y bajo los auspicios de la Yugoslavia bloqueda por Estados Unidos. Su participación supuso ser considerado como traidor por su país y un peregrinaje a ninguna parte que hoy a terminado. Por medio, doce años desaparecido, su reaparición en Japón, en el aeropuerto internacional de Narita, y asilo político concedido por Islandia antes de que Estados Unidos solucionara el problema con las autoridades niponas.
Fuente: Diario El Mundo de España

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