Editorial del diario El Universo de Guayaquil que trae un enfoque novedoso sobre el origen de las presiones al nuevo gobierno de Ecuador. Los invito a leerlo.
El Departamento de Estado de Estados Unidos está ejerciendo una presión muy fuerte sobre el nuevo Gobierno antes de reconocerlo oficialmente, estrategia de la cual incluso la OEA participa. Lo que está en discusión para la Casa Blanca no es la legalidad del nuevo régimen sino la postura que adoptará ante algunos asuntos básicos: la Base aérea de Manta, el Tratado de Libre Comercio, las demandas acumuladas de varias empresas transnacionales, etcétera.Es una lástima que en pleno siglo XXI, sean consideraciones así, de tipo estrictamente militar y comercial, las que definan la política exterior de las grandes naciones, y no el bienestar de los pueblos, la consolidación de las democracias y la búsqueda de la estabilidad social.El Gobierno deberá responder a estas presiones con absoluta prudencia. Sería un gravísimo error adoptar posturas un tanto inmaduras que pretenden aparentar una posición de fuerza con palabras altisonantes. La ley del más fuerte existe y debe ser tomada en cuenta.Pero es necesario fijar con claridad la línea aquella hasta donde sería admisible negociar, porque no se debe caer tampoco en el error opuesto, de creer que todo lo que anuncian las grandes potencias es conveniente para todos. Una cosa es ser débil y otra, muy distinta, no tener principios y posturas que defender.

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